sábado, 9 de abril de 2011

El 'intelectual'

Recuerdo ahora, no sé porqué, la primera vez que alguien me llamó 'intelectual'.

Lo hacía despectivamente para señalarme entre un grupo de casi trescientas personas todas ellas con uniforme y el pelo cortado al cero. Éramos reclutas en formación de a ocho, y nuestro capitán debía pensar que distinguir a un intelectual era una misión fácil: el que llevara gafas es que era un intelectual.

Bueno, también pudo influir el hecho de que algunos 'intelectuales' pertenecemos a ese tipo de gente que se empeña en utilizar la izquierda cuando se les ha ordenado expresamente que muevan la derecha. Siendo uno de los más altos, ocupaba la primera fila, así que debido a mi torpeza toda mi fila iba con el paso cambiado. ¿Os imagináis la confusión?

Como castigo el capitán enviaba al 'intelectual' a la última fila de la formación, es decir, a seguir el paso de los más bajitos. Para mi sorpresa, comprobé que allí reinaba la anarquía. Nadie seguía el paso de nadie, lo cuál era mucho más divertido.

Cuestión aparte es que al capitán le debía de parecer muy mal que alguien sonriera. Y por alguna extraña razón 'los intelectuales' se empeñan en sonreir en los momentos más inoportunos. Justo cuando él daba una orden.

En fin, son las pequeñas 'hazañas bélicas' de un muchacho de 18 años que apenas se había leído un libro o dos por aquella época y que, sin embargo, ya era todo un 'intelectual', para aquellas personas tan simpáticas.

Por cierto, el 'intelectual' juró bandera el 22-F. Sí, la víspera de... ya sabes. Así que no debía ser tan intelectual cuando no optó por la objeción de conciencia que es lo que algunos valientes ya empezaban a hacer por aquella época.

¿Qué haría ahora este presunto intelectual cuando ya se ha leído un buen montón de libros? ¿Se es más valiente cuando nos vamos acercando a la edad en que Sócrates (el griego) tomó la cicuta? ¿O al revés?

Fotografía del autor en 1981.

7 comentarios:

anonim@ dijo...

Primero de todo dar las gracias a Plácido por este post, ya que nos regalas un relato de la propia vida y eso demuestra tu generosidad.

Es precisamente por eso que me he acordado de un artículo que leí este fin de semana en el Dominical del Pais, salvando las distancias con el ejemplo que el autor ilustra su artículo. Es de Javier Marias y aunque habla de móviles, pienso que es perfectamente extrapolable a cualquier aparato de nueva teconologia. Considero que vale la pena reflexionar si las nuevas tendencias nos ayudan, o no, si son nocivas, o no, en cuanto a nuestra vida personal. No le doy la razón absolutamente, pero opino que es bueno reflexionar sobre ello.

Escribe frases como éstas:

“Hoy la mayoría comete el error de mostrarse tal como es en un sitio público y delante de una multitud.”

“...generalizada falta de pudor, el creciente desdén hacia las intimidades propia y ajena y el progresivo exhibicionismo de nuestra sociedad.”

" A veces me pregunto si es que ya casi nadie tiene interés en resultar misterioso y guardar secretos. La vida transparente es lo menos atractivo que se puede imaginar, y encima es enormemente perjudicial. "

Os dejo el link:
http://www.elpais.com/articulo/portada/Perjuicios/vida/transparente/elpepusoceps/20110410elpepspor_15/Tes

Cuidaros y gracias otra vez Plácido.

@

Plácido Navarro dijo...

Hola Anónim@,

Gracias a ti, y a Marías.

La transparencia puede ser un inconveniente, sí. Nos quita ese halo de misterio que a tantos y tantas les fascina, empezando por Javier Marías.

Personalmente, no entiendo el atractivo de los secretos. Para mantenerlos hace falta recurrir a las mentiras. Con ello la novela puede que gane, pero la vida pierde.

De seguir los consejos del escritor acabaríamos por desconfiar todo de todos y todos de todo. Que es lo que ya nos pasaba mucho antes de que llegaran los móviles e internet.

No sé, entiendo que a alguien pueda darle vértigo, pero casi prefiero a los Óscar Eliseo que pecan de bocazas que a los que matan a la chita callando... impunemente.

P ;- )

anonim@ dijo...

Ups! lo siento, no queria molestarte con mi mensaje, al contrario, era una invitación a la reflexión. Solo eso. No era una crítica, insisto que era solo para reflexionar.

@

Plácido Navarro dijo...

Pero, ¿cómo me va a molestar? Y aunque fuera una crítica.

No hay nada de que disculparse. Marías puede pensar una cosa y tú estar más de acuerdo con él que conmigo.

Y yo puedo discrepar, y razonar el por qué pienso de otro modo.

No es malo ser prudente. A mí me molestan los que conversan en un tono muy alto. Pero de ahí a culpabilizar a los móviles o al internet...

Por ejemplo, yo hoy he estado a punto de darme de baja del móvil. Pero mis motivos eran muy distintos a los de Marías. A mí lo que me molesta es el abuso constante de Movistar y otras compañías. Pero encuentro que el móvil puede resultar muy útil según las circunstancias.

anonim@ dijo...

El porqué te des de baja del movil no tiene nada que ver con lo que dice Marias, ni con la invitación a la reflexión que yo hacia, pensar si es bueno desvelar ante una multitud la vida propia. A veces no nos damos cuenta que 'hablamos' para una cantidad importante de gente, olvidamos que estamos expuestos a tod@s y eso era a lo que yo me referia y a que pensáramos en ello. Pero ni he hablado de ir "a la chita callando" impunemente, ni de bocazas, ni de mentiras, ni de hablar con el tono alto...
Tampoco he culpado en ningún momento a los móviles ni a internet, ni lo hace Javier Marias, tan solo se pone en qüestión el uso que se hace de ellos que, a veces nos dejan al descubierto.

@

Plácido Navarro dijo...

Bueno, son maneras distintas de verlo.

Si lo que quieres decir es que debemos reflexionar sobre el mal uso que hacemos de los móviles, estoy de acuerdo en que debemos.

Pero Marías también hace una apología del misterio con la que yo no estoy del todo de acuerdo. Y eso era lo que trataba de explicar.

P

Georgette dijo...

Plácido,
me causa mucha simpatía tu post y la foto que lo acompaña. Leyéndote me he sentido un recluta más. Como te conozco poco permíteme que coincida con el juicio del coronel (o general).
Cuando te conocí sentí que estaba delante un intelectual (no por las gafas), más bien por otros detalles: la forma ordenada y serena de hablar y escuchar, la mirada vivaz pero tranquila,... y sobretodo tu "amor" al diálogo, a la reflexión, a la pregunta... todo eso creo que estaba ya en el recluta que le tocó jurar bandera en una fecha tan "jodida" (con perdón de la expresión).
Georgia :)

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