viernes, 27 de mayo de 2011

Adiós a la monja bailona


Poco le ha durado el baile a Ana Nobili, la ex danzarina de clubs nocturnos que se metió a monja creyendo, supongo yo, que a los cardenales se les podría levantar la moral gracias a sus habilidades.

Pero no. A esta gente tan seria no se les... no se les puede venir con frivolidades. Las monjas están para limpiar el altar, hacer dulces, rezar rosarios, pero no para montar el numerito.

El arzobispo Gianfranco Ravasi, cabeza del departamento de cultura del Vaticano, asistió a alguna de estas representaciones en 2009. Dos años ha tardado el Papa en ordenar la dispersión de los monjes cistercienses, tras la investigación llevada a cabo por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica.

No se trata de cerrar un sitio cualquiera, pues estamos hablando de la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma, donde se guarda lo que se supone que son restos de la cruz auténtica en la que crucificó a Jesús de Nazareth.

Varios famosos se hospedaron en la Domus Sessoriana, el hotel de lujo que el abad Simone Fiorasco, destituido el año pasado, había ayudado a crear. Este hotel ofrecía a sus huéspedes un servicio de limusina 24 horas al día.

El glamour de Madonna colaboró a situar en el mundo tanto al hotel como a la basílica.

Pero se ve que Fiorasco, un antiguo diseñador de moda, no entendía de negocios pues lo suspendieron por lo "por la mala situación económica y espiritual". (El Mundo, 27/05/2011)

Lo de la situación económica podría deberse a la crisis actual, ¿verdad? pero para entender la cuestión espiritual tal vez deberíamos remontarnos a la Edad Media. Las reglas que regían conventos y monasterios no invitaban a la risa: “No nos han traído aquí para reír a carcajadas, sino para llorar por nuestros pecados”, decía San Basilio. No es que fuera un pecado reír, pero sí suponía abrir el camino para empezar a pecar. Verdon señala que, para ellos, “Jesús, al que todo cristiano debe esforzarse en imitar, jamás rió durante su vida terrestre, como lo prueban los Evangelios”.[1]

Hoy estas cosas dan bastante risa, pero no deja de ser preocupante la hipocresía vaticana que actúa con celeridad para censurar que sean las mujeres las que salgan a escena, y optan por camuflar la moral laxa si son ellos, los hombres, los protagonistas. Y ahí está el ejemplo de Marcial Maciel al que Juan Pablo II quiso canonizar a pesar de los pesares.

Me pregunto qué hará Ana Nobili a partir de ahora. ¿Se estará quietecita, o la encerrarán en algún convento del que no tengamos noticia?

[1] VERDON, Jean. 'Rire au Moyen Âge'. Perrin. Paris, 2001; 18

Imagen de http://www.vesti-online.com/Vesti/Svet/139945/Papa-zatvorio-striptizetin-manastir

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