miércoles, 24 de agosto de 2011

El misterioso plan de un Dios ni bueno, ni omnipotente


Ni siquiera el Papa conoce el plan de Dios. Por eso, a veces, se queda callado.

Ocurrió en Madrid estos días, cuando desde su silla de ruedas un niño le planteó esta sencilla pregunta:
"Santo Padre, ¿por qué Dios, si es bueno y omnipotente, permite enfermedades como la mía en personas inocentes?". (El Mundo, 19/08/2011)
La pregunta estaba escrita en un papel, y el Santo Padre no le respondió. Ni como Benedicto XVI, el papa, ni como Joseph Ratzinger, el hombre.

El periodista de El Mundo José Manuel Vidal no oculta su perplejidad:
"¿Por qué [el Papa] se quedó callado?"
Eso, ¿por qué? O dicho de otra manera: ¿a qué vino a Madrid si no es capaz de contestar la pregunta de un niño? Recordemos que el lema de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) era una invitación al "encuentro con la Verdad".

Ayer, precisamente, una inmigrante me manifestaba su alegría y su gratitud por "todo lo que Dios le ha dado". Era joven y fuerte, y desde hace poco su marido y su hija viven con ella en nuestro país. Todos con trabajo, aunque inestable. Aproveché para preguntarle:
"Si hubieras nacido ciega no estarías viendo este bonito paisaje. Si te faltara un pie no habrías llegado andando hasta aquí arriba. Entonces, ¿también darías gracias a Dios?".
También se quedó callada y pensativa.

En la historia de la humanidad, nunca nadie consiguió demostrar la existencia de Dios. La única prueba de su existencia es que algunos humanos pensaron en Él como hipótesis. Del mismo modo deberíamos considerar que, en el caso de existir, Dios no sería ni bueno ni omnipotente: por permitir las injusticias, la desigualdad, el sufrimiento, el odio,... el mal. Citado por Vidal en su artículo leo las preguntas que Benedicto XVI se hacía en 2006:
"¿Por qué, Señor, se quedó callado? ¿Cómo pudo tolerar esto?¿Dónde estaba Dios en este momento? ¿Por qué se quedó callado? ¿Cómo pudo permitir esta eterna matanza, el triunfo del mal?".
Preguntas que se hacía durante su visita a Auschwitz. Preguntas sobre Dios y los nazis que alguien tan distinguido como él, ahora como Papa y entonces como soldado nazi, se muestra incapaz de responder. Tampoco sabría qué decir si le preguntáramos: ¿cómo es que el Santo Oficio se dedicaba a torturar y llevar a hombres y mujeres a la hoguera siendo que Jesús nos dijo que amáramos al prójimo?

Tal vez, porque la respuesta no hay que buscarla a través de Dios ni de su misterioso plan que no conoce nadie. Dada la falta de transparencia, ¿qué nos impide pensar que dicho plan sea un mal plan?

Resulta patética la alternativa que nos planteaba entonces el mismo Ratzinger:
"[Hay que] pedirle humilde e insistentemente que se levante y no se olvide de la humanidad, su criatura". (El Mundo, 19/08/2011)
Seguir en ese empeño es lo más parecido a esperar la llegada de Godot.

Esperando, ¿a quién?


La foto proviene de esta web: http://www.murciaparatodos.es/_por_que_dios_permite_enfermedades_como_la_mia.html

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