miércoles, 17 de agosto de 2011

La inevitabilidad de la 'egosfera'

¿Existe la 'egosfera'?

Algunos, y algunas, piensan que el hecho de estar en las redes sociales tiene que ver con nuestras necesidades egocéntricas. Y lo demuestran, o al menos lo intentan. Es el caso de quien firma como Alejandro Di Trollio que ha publicado una entrada en Territorio Creativo. Me pregunto si víctima de su propia egolatría, pues dice:
"La verdad, es que todos tenemos una hambrienta mascota virtual llamada: 'ego' que nos mantiene pegados al ordenador día tras día". http://www.territoriocreativo.es/etc/2011/08/dime-que-red-social-usas-y-te-dire-que-ego-tienes-vol-1.html#more-82292
En una blogosfera redefinida como 'egosfera', Di Trollio nos propone unos retratos estereotipados de los usuarios de cada una de las redes sociales. En esta primera entrega nos habla de los que están enganchados a Tuenti (los 'tuentiEgos'); de los que están en Facebook (los 'facEgos'); en Twitter (los 'tweetEgos'); y en Linkedin (los 'linkEgos'). Al parecer, continuará analizando los egos de otras redes en sucesivas entradas. De hecho, "faltan muchas" -admite- y algunos comentarios apuntan ya a Google+, Youtube, Taringa,...

El tema es interesante. En el hipertexto hay gente que se construye alter-egos que viven en mundos paralelos. En Facebook, por ejemplo, son muchos los que juegan ¿o viven? trabajando sus granjas virtuales. Dice Di Trollio que los jovencitos de Tuenti pretenden convertir "un viernes de marcha, en algo más mediático que Lady GAGA".

Y es cierto que experimentamos una necesidad de estar conectados, pues "conectados se vive mejor" si hemos de hacer caso a los de Movistar.

El ego puede ser definido como un exceso de autoestima o simplemente como la consciencia que cada individuo tiene de su propia identidad y de su relación con el medio. Con lo que nos enfrentamos a un concepto que no es ni bueno ni malo. Todos cedemos en contentar a nuestro ego. Algunos, o algunas, utilizan la ropa, las joyas, las casas, o los coches. A otros, a otras, les basta su belleza. Y los hay que pueden presumir, y presumen, de sus habilidades deportivas, artísticas o intelectuales.

Supongo que a los que escribimos en los blogs nos gusta ser leídos. Yo mismo miro, de vez en cuando, las estadísticas para ver si me leéis muchos o pocos y desde dónde lo hacéis: ¿desde Argentina, México, o Rusia? ¿Qué hay de malo en ello?

El riesgo sería que nos obsesionáramos con ello. Que viviéramos pendientes de ampliar nuestros seguidores en el Twitter, o de competir por tener más ¿amigos? en Facebook. Pero no conozco a muchos que les pase. La mayoría, que yo sepa, preferimos tener encuentros presenciales con la gente que nos gusta.

Pienso de Di Trollio toma la parte por el todo. En la blogosfera la gente escucha. Leemos más que escribimos. Lo compruebo en el Twitter, sobre todo. Y es, precisamente, la definición de los 'twetEgos' la que encuentro más desacertada.

De hecho, es escuchando en Twitter como he llegado a leer su artículo sobre los egos. Y confieso que estaré atento para cuando llegue la próxima entrada. Y hasta puede que no la critique, ¿o quizás sí?

La viñeta es de Alberto Montt, un caricaturista genial que podéis encontrar en Dosis Diarias: http://www.dosisdiarias.com/

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