jueves, 18 de agosto de 2011

La paradoja del ateísmo agresivo


Hace tiempo era Puig quien daba los porrazos en la plaza de Catalunya porque, según él, la celebración de la Champions por parte del Barça era lo más importante. Ahora es Dolores Carrión, la delegada del gobierno de Madrid la que disuelve, también a porrazos, a los laicos que protestan contra los gastos que supone la visita de Benedicto XVI (B16). Y lo hace aprovechando que todo el mundo está viendo uno de esos sagrados partidos del siglo entre el Barça y el Madrid. Partidos de eterno retorno, sin duda.

Fútbol y religión compiten por llevarse el gato al agua en convertirse en el opio del pueblo.

A Mourinho no parece preocuparle la violencia de sus jugadores, ni la suya. Las imágenes le dejan en evidencia, pero él no sabe hacer otra cosa que malperder. Son los otros que se tiran. Y lo mismo parece pasarle a Rouco Varela, a Ana Botella o a Antonio Cañizares. Ven la gran amenaza del laicismo agresivo y exigen que nadie pueda criticarles ni mofarse de sus ocurrencias, pero, eso sí, predican dureza extrema con los que manifiestan su oposición a un despilfarro totalmente innecesario. No ven insultante que el dinero público se derroche en la visita papal mientras se les niegan subsidios a los pobres.

Y en esto me llega un vídeo de Pat Condell, un londinense cuyos monólogos causan furor en la red. Amigos, amigas, este tipo si que es un 'crack'. Escuchémoslo despacio:


Fotografía del segundo gol del Barça, por Alejandro García para El País.

1 comentario:

Plácido Navarro dijo...

'La militancia antilaica de la iglesia'
Muy recomendable este artículo de Vicenç Navarro: http://blogs.publico.es/dominiopublico/3851/la-militancia-antilaica-de-la-iglesia/

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