lunes, 29 de agosto de 2011

Son los no-creyentes quienes mejor conocen a Dios


En algunos institutos de educación secundaria se observa que los alumnos que tienen la asignatura de Religión saben menos sobre la Biblia o la vida de Jesús que aquellos otros que no la tienen. La explicación podría estar en que los profesores de dicha asignatura se preocupan más de entretener a sus pupilos que no de aburrirles con contenidos que encajan cada vez peor en los intereses de los jóvenes.

Como veremos luego, es un dato que vienen a confirmar los investigadores estadounidenses.

Son los analistas de marketing, como Barry Kosmin, los primeros en detectar que el grupo que más crece es el de los que no siguen ninguna religión, los 'Nones'. El secularismo avanza en Estados Unidos donde en los últimos 20 años ha doblado su presencia hasta alcanzar el 15%, según informa Hilmar Schmundt en Der Spiegel.

Kosmin, afirma que:
"Muchos son los que creen que los estadounidenses son cada vez más religiosos, pero eso no es más que una ilusión óptica. Muchos evangélicos se están volviendo más agresivos y más políticos". (Der Spiegel, 11/08/2011)
¿Es trasladable a lo que ocurre con los católicos en España, quizás?

Mientras las religiones pierden del orden de un millón de fieles cada año en los Estados Unidos, la frecuencia con la que Benedicto XVI nos visita es interpretada por Vargas Llosa como un intento por frenar esa hemorragia en nuestro país:
"Las estadísticas son bastante explícitas. En julio del año pasado, un 80% de los españoles se declaraba católico; un año después, solo 70%. Entre los jóvenes, 51% dicen serlo, pero solo 12% aseguran practicar su religión de manera consecuente, en tanto que el resto lo hace solo de manera esporádica y social (bodas, bautizos, etcétera)". (VARGAS LLOSA, Mario. El País, 28/08/2011)
A pesar de tales evidencias, un antropológico Vargas Llosa nos presenta la religión como un fenómeno imprescindible ya que sirve para explicar 'el más allá':
"Por más que tantos brillantísimos intelectuales traten de convencernos de que el ateísmo es la única consecuencia lógica y racional del conocimiento y la experiencia acumuladas por la historia de la civilización, la idea de la extinción definitiva seguirá siendo intolerable para el ser humano común y corriente, que seguirá encontrando en la fe aquella esperanza de una supervivencia más allá de la muerte a la que nunca ha podido renunciar". (Íbid.)
Según Der Spiegel, los no-creyentes vienen a ser el 40% en Francia y el 27% en Alemania. Son asuntos como la oposición a la pena de muerte, a la guerra o a la discriminación los que colocan a los ateos en posiciones más éticas que las que suelen mantener los creyentes.

Lo más sorprendente es que, al menos en Estados Unidos, los ateos conocen más sobre el dios en el que no creen que los propios creyentes, según una investigación del Pew Research Center llevada a cabo en 2010. (Der Spiegel, 11/08/2011)

Aunque saber más no siempre es una ventaja. En algunos estados, como Carolina del Sur o Arkansas, a aquellos que niegan la existencia de un ser supremo se les prohíbe el acceso a la administración pública. Es un dato, señala Schmund, que el grupo de los ateos genera más odio en su contra que el de los musulmanes o los homosexuales.

Para Catherine Caldwell-Harris, de la Universidad de Boston, existen dos tipos de pensamiento: los que creen que todo tiene un propósito trascendente y los que optan por el escepticismo.
"Ha habido siempre dos zonas cognoscitivas de la comodidad, pero los escépticos suelen permanecen tranquilos para así no entrar en conflicto". (Der Spiegel, 11/08/2011)
Son pocos los ateos que siguen la línea radical, que no agresiva, marcada por Richard Dawkins, según el análisis de Kosmin, pues la mayoría son indiferentes al hecho religioso o se definen a sí mismos como agnósticos.

De hecho hay pocas manifestaciones o marchas laicas reivindicando un mundo donde las supersticiones religiosas dejen de dominar nuestras vidas. Más bien al contrario, acontecimientos como la JMJ en Madrid revelan los enormes esfuerzos de los religiosos por recuperar el prestigio perdido. A pesar de los riesgos de que este espectáculo de exaltación católica sirva para condicionar nuestras vidas socialmente, Vargas Llosa se congratula por ello:
"Mientras [la religión] no tome el poder político y este sepa preservar su independencia y neutralidad frente a ella, la religión no sólo es lícita, sino indispensable en una sociedad democrática". (VARGAS LLOSA, Mario. El País, 28/08/2011)
Pero viendo como nuestro jefe de estado y la casta política comportándose de manera visiblemente servil ante el jefe del Vaticano, me pregunto si no será que la Iglesia ya dispone de ese poder político mientras que los otros renuncian a su independencia y neutralidad.

Habrá que recordar, una vez más, que lo llaman democracia y no lo es.

Fotografía de Catherine Caldwell-Harris, por Jason Grow para Der Spiegel.

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