viernes, 19 de agosto de 2011

Una TV apta sólo para creyentes

Una suma de casualidades han hecho posible que durante un buen rato me convierta en espectador involuntario de una cadena sobre cuya existencia no sabía hasta ahora. Se trata de la 13TV, que pertenece mayormente a la Conferencia Episcopal.

Digo que son casualidades porque la primera es que no suelo ver la televisión, ni tan siquiera para ver el fútbol salvo excepciones como la de anoche. La segunda coincidencia es que hoy me tocara comer con varios miembros de Regnum Christi, o Legionarios para entendernos:
"Señor, bendice estos alimentos que recibimos de tu generosidad. Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor. Amén".
La tercera es que hoy llegaba el Papa.

La televisión no se apaga ni cuando ya estamos en la mesa y las imágenes se repiten una y otra vez en la pantalla. Tanto es así, que una anciana pregunta inocentemente si es que el Papa ya regresaba, confundida tras observar los movimientos del avión después de varias horas. Y siguen y siguen.
- "La verdad es que se repiten un poco", -dice uno de ellos.
- "Pensé que no os dabais cuenta", -observé. 
Pero la autocrítica entre los ultra-creyentes suele ser fugaz y la réplica no se hace esperar:
- "El gol de Iniesta lo repitieron muchas más veces".
- "No lo sabía. Es que el fútbol y la religión sirven para lo mismo, para entretener a la gente en cosas que les alejen de la realidad".
Quizás no debí ser tan franco... ¿He dicho Franco? Quería decir tan... explícito. A la gente que ve este tipo de programas les molesta que les hagan pensar en otras cosas más allá de los programas que los obispos quieren que vean.

Mientras el silencio se impone de nuevo, observamos la repetición de la última jugada: Cañizares, el cardenal, es besado por el rey Juan Carlos I. El locutor destaca como el primero acaricia la mejilla del monarca. Ahora es Sáenz de Santamaría, que señala su tripita. Ratzinger sonríe a la futura mamá.

Luego vemos al papamóvil desplazarse por las calles de Madrid. Todo transcurre muy despacio. Nada que ver con el espectáculo de un Fernando Alonso en los circuitos urbanos, ni con los pases electrizantes de Leo Messi. Pero la lentitud también es hipnotizante, por lo que se ve. Todos los ojos siguen la pantalla.
- "¿Es un Mercedes o un Citröen?
Llegan las noticias que apenas se limitan a comentar que unos laicos malos malísimos ofendieron a unos jóvenes del JMJ buenos buenísimos llamándoles "ignorantes". Fíjate. Luego se extrañan de que la policía se ensañe con ellos. Algún día puede que alguien llegue a pensar en lanzarles alguna sustancia peligrosa... ¿He dicho algún día?

Interesentísimas las entrevistas a jóvenes y no tan jóvenes que llaman al programa. Todos tan encantados, tan iluminados como el joven locutor que se esfuerza en que nos cuenten la alegría que sienten. Como si no acabaran de creerse que lo sienten realmente.

Aunque no todos los jovencitos llegan con la lección aprendida. A uno de ellos, madrileño, le pregunta el presentador:
- "¿Y has visto muchas banderas del JMJ por tu barrio?"
- "No, ninguna".
- "¿Cómo? ¿No has visto ninguna bandera?".
- "Por Madrid sí he visto alguna, pero por mi barrio ninguna".
En todo caso, no hay que confundir lo alegre con lo divertido. Ni Rouco, ni Ratzinger, ni la casta política que se rinde ante ellos, presumen de ser divertidos. Prefieren pasar por gente seria, ¡cómo no! Eso sí, tienen motivos para estar alegres. El montaje, a ellos, no les cuesta ni un euro y, sin embargo, tanto ellos como ellas  disfrutarán de una amplia cuota de pantalla. Y es que son prácticamente todas las televisiones las que estarán encantadas de contarnos la alegría que ellos tienen y que no tienen los otros, los descreídos. Esos pocos que siempre tienen que dar la nota.

Me pregunto si Ratzinger estará contento con las limitaciones que propone Ana Botella cuando ésta sugiere:
"El Papa debe tener la misma libertad de expresión que el indignado de Sol". (El País, 18/08/201)
¿La misma? Pienso que no se conformaría con un trato tan desigual.

No, la policía no impedirá a porrazos las concentraciones del JMJ. Podrás seguirlo minuto a minuto, en cada uno de sus pasos, con cada una de sus ocurrencias. Todas la televisiones están por la labor, y algunas a jornada completa como es el caso que nos ocupa.

Con el seguimiento que le hace la 13TV es posible que lleguemos a saber hasta de sus ronquidos...

¿Con qué sueña el Papa?

¿Con un mundo mejor? ¿Con uno anterior?

¿Con los pobres?..., no creo.

¿Con el prójimo? ¿Qué prójimo?

(Mientras escribo, leo en el Twitter que la policía ha empezado a repartir hostias, con perdón. Entre los laicos, por supuesto).

Imagen de la www.13tv.com

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