jueves, 25 de agosto de 2011

Violencia: Que el dedo de Mou nos señale el camino. Amén.


Así rezaba una de las pancartas que ayer noche recibieron a José Mourinho en el estadio Santiago Bernabeu:
"Mou, tu dedo nos señala el camino". (Público, 24/08/2011)
Por si alguien tenía dudas de las conexiones entre fútbol y religión, otra pancarta sentenciaba en tono más solemne:
"El Real Madrid mi religión, Mou mi profeta".
Dicen que el madridismo más radical está abducido por la personalidad del técnico portugués que plantea una nueva manera de ver el club en la que se está con él o contra él.

Pero el dedo de Mou no señala otro camino que el de la violencia y la falta de respeto al contrario y a sí mismo. Todo esto resultaría bastante cómico, o esperpéntico si prefieres verlo así, pero no deja de ser preocupante. Más clarividencia parecen tener en el equipo rival cuyo presidente Sandro Rosell decía:
"Si no ponemos más sentido común, acabaremos matándonos por la calle y eso no está en los valores del deporte. Tenemos que bajar el nivel de crispación existente. La sociedad no está como para que echemos más leña al fuego". (El País, 22/08/2011)
Pero la fe en la le ley del más fuerte no deja resquicio para el raciocinio.

De hecho, yo me pregunto si el fenómeno Mourinho no es el reflejo de una justificación a la violencia que subyace en la sociedad. La hemos visto en Madrid con la violencia desatada por una policía contra los no peregrinos en general, y la vimos en Barcelona cuando los hombres de Puig se infiltraban en las filas del 15M para así ejercer las acciones violentas que justificasen las agresiones que los mossos de esquadra ya iniciaron días antes o que estaban a punto de retomar. Oímos luego a CIU, al PSOE, al PP y a los medios manipular la verdad para justificar tanta violencia policial. Oímos al 'mourinhismo' abrazar la táctica de juego sucio que el luso propone.

Violencia sin complejos.

Tantos confesionarios en El Retiro y ninguno ha servido para que Mourinho se arrepienta, ya lo ha dicho. Que no, que él no pide perdón. Es más, esperan que sean los del Barça quienes se disculpen por ser ellos los que provocan. La culpa siempre es del otro, que es lo que nos enseña una Iglesia que tampoco pedirá disculpas por la violencia de unos policías que actuaban en su nombre. Mientras que, Pablo Iglesias Turrión destacaba una tremenda paradoja, que:
"[...] en Madrid, los indignados y los laicos practican mejor que nadie aquello de poner la otra mejilla frente a una policía cuyos azules uniformes no disimulan un alma gris". (Público, 24/08/2011)
La violencia es la estrategia de los cobardes. Y es de cobardes atacar por la espalda, meter un dedo en el ojo de un colega y huir pretendiendo no haber hecho nada. Es de cobardes también no enfrentarse a la pregunta que le hace una periodista cuando le pide explicaciones sobre lo ocurrido. Y es de cobardes echar la culpa a sus víctimas.

Me dirás que más cobardes son esos policías que, ocultos tras su uniforme, se enfrentan armados y en un grupo a individuos indefensos a los que golpean con saña. Ellos tampoco se arrepentirán. En el foro de los policías le echaban la culpa a la chica que les increpó o al fotógrafo que pasaba por allí, tal como os contaba en 'Violencia: ¿la criticamos o la justificamos?'

Tanto en el fútbol como en la política, la estrategia de los cobardes pasa por echarle la culpa al otro. Lo que también ocurre con la religión, como aquél obispo que llegó a justificar la pederastia porque hay niños que provocan. (Público, 27/12/2007)

Para Tomás González-Martín, fue Tito Vilanova quien atacó primero:
"Si Vilanova le dijo al portugués que «sois una banda de hijos de puta» cuando Marcelo era expulsado, también criticó a Mourinho en noviembre de 2010, en los días previos al 5-0: «Mourinho es un entrenador de fútbol que no habla de fútbol y eso no nos gusta. No es bueno que los técnicos sean tan protagonistas. Sólo puedo entender que un entrenador quiera ser más protagonista porque no ha vivido la sensación que viven los jugadores»". (Abc, 21/08/2011)
Las metáforas bélicas resultan muy efectivas pues sirven para camuflar los hechos. Hay una gran diferencia entre un comentario ofensivo y una acción violenta.

Lo mismo ocurre en el terreno de juego. A González-Martín no le preocupan las duras entradas de Marcelo o Pepe, pero sí en cambio el gesto que Messi dedicó al banquillo visitante:
"Los gestos de Messi, dirigidos a Mourinho, eran otro dardo envenenado". (Abc, 21/08/2011)
El periodista de Abc no menciona, sin embargo, los aspavientos del entrenador del Real Madrid cuando el argentino pasaba por su lado. Con ellos trataba de hacer ver que éste olía mal. Cuando lo que posiblemente le da más rabia es que juegue como Dios y que no esté en su equipo. ¿Por qué Dios es tan injusto?

Como dice Hugo Ash desde el otro lado del Atlántico:
"Ganar, gana cualquiera, Mou. Eso es fácil. El tema, acá y en la vida, es saber perder". (ASH, Hugo. En perfil.com, 21/08/2011)
Pero a Mourinho, a la casta política, a la Iglesia y a tantos otros, lo que les aterra es perder, precisamente. Perder privilegios, perder prestigio, perder poder... Y eso es lo que les vuelve cobardes. Y eso lo que les vuelve violentos: El miedo a perder.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"La UEFA entiende que la pancarta del dedo como se comentaba ayer en Montecarlo, podría ser una clara incitación a la violencia, muy lejos del fair play que persigue el organismo que preside Platini".

http://www.as.com/futbol/articulo/uefa-lamenta-madrid-tolerase-pancarta/20110826dasdaiftb_12/Tes

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