miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cerrando la década prodigiosa del 11-S

Después de 10 años oyendo la misma cantilena cualquiera diría que ya los sabemos todo sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero esta vez ha habido un par de cosas que me han llamado la atención:
  1. que es la primera vez nuestros periódicos abordan el tema de una posible conspiración, y 
  2. que se verbalice un deseo de dejar atrás la década iniciada por el 11-S.
Curiosamente, son los medios de derechas los que tratan las teorías de la conspiración, que hasta ahora silenciaban. Como el especial del Abc:
"La teoría resulta, cuanto menos, grotesca. Pero no tan descabellada es una de sus argumentaciones, que consiste en analizar desde el punto de vista de la física y la arquitectura, el desplome de las Torres Gemelas". (Abc, 11/09/2011)
Mientras, en Libertad Digital se dedican a contradecir tales teorías, aunque ahora contradicen la versión oficial sobre el derrumbe de las torres admitiendo que:
"[...] el combustible de los aviones no era suficiente para que el acero que formaba la estructura de los rascacielos se fundiera". (Libertad Digital, Multimedia, 11/09/2011)
Aún así, este diario de orientación neocon sostiene que no hacía falta que se fundiese el acero pues "bastaba con que perdiera parte de su resistencia, para lo cual es necesaria mucha menor temperatura".

Por su parte, El Mundo, que comparte con el anterior ser los adalides de las teorías conspirativas del 11-M y ser silentes en todo lo que rodea al 11-S, por fin advierte que hay expertos que contradicen lo que se nos dijo:
"Esta versión no encaja en el puzle planteado por el Movimiento por la verdad 9/11, que recurre a ingenieros y especialistas para desmontar el informe. Su rechazo se centra en el diseño de las torres: aseguran que la forma de malla y la estructura de acero deberían haber evitado el derrumbe". (El Mundo, 11/09/2011)
Ajenos a todo estos los medios y políticos americanos siguen en lo suyo. Obama y Bush, ahora juntos, parecen querer sellar una década marcada por el 11-S. El presidente emula a su antecesor dando una lección para las nuevas generaciones:
"Ellos sabrán que nada puede quebrantar la voluntad de un país verdaderamente unido".
O dicho de otro modo:
"Hemos fortalecido nuestros lazos, no hemos sucumbido a la desconfianza ni a la sospecha". (Europa Press, 11/09/2011)
Al fin y al cabo, los primeros años tras el 11-S eran pocos los que dentro de EEUU osaban hacer preguntas en voz alta, y puede que ni en voz baja, sobre la naturaleza de los atentados. Me consta que sigue siendo una cuestión muy incómoda para muchos estadounidenses, incluso para los que son críticos con su gobierno. Y es que no hay nada mejor que sufrir un ataque para amalgamar a las masas en torno al patriotismo y que éste sea el que defina el marco de todas las decisiones políticas y de todos los debates públicos.

Se entiende que el diario El País, ahora con capital norteamericano, no se haga eco de conspiraciones. En sus páginas, Thimothy Garton Ash abre una perspectiva diferente analizando el coste inmenso que han supuesto las guerras subsiguientes a los atentados para la economía de Estados Unidos, y las consecuencias que ha tenido para otros:
"[...] lo que define este periodo en su conjunto es el histórico traspaso de poder de Occidente a Oriente, con una China mucho más poderosa, un Estados Unidos menos poderoso, una India más fuerte y una Unión Europea más débil". (GARTON ASH, Thimothy. El País, 10/09/2011)
Sin hacer alusión esas "puñaladas islamistas" a las que sí se refiere Garton Ash, Paul Kennedy ya se hacía un planteamiento muy similar en El País del día anterior:
"La superpotencia reaccionó con brutalidad a los atentados y perdió así una década. Obsesionada con este asunto, dejó de prestar atención a graves problemas internos y careció de una visión amplia del mundo". (KENNEDY, Paul. El País, 08/09/2011)
Probablemente, ambos tienen razón y todo les ha salido, nos ha salido, mal. Es China, y los otros países del BRIC (Brasil, Rusia e India) los que salen fortalecidos en detrimento de Occidente.

Deduzco que Obama y Bush tratan de cerrar de la manera más digna posible una guerra contra el terrorismo que han perdido.

Y tal vez por eso, la guerra que la OTAN ha llevado a Libia no ha necesitado que la justificara el 11-S. Ya no tendría sentido.

Foto: AP / La Vanguardia

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