martes, 20 de septiembre de 2011

El dedo de Mou apunta ahora a Khedira

 

¿Qué tienen en común las manifestaciones del 15M, la del JMJ, o el fútbol? Que todas ellas se convierten en metáforas bélicas.

Concha Baeza se refería a ello en un post que titulaba 'Las metáforas bélicas como armas de desprestigio masivo', pero lo hacía en referencia al tratamiento que medios y políticos españoles utilizaban contra el 15M.

De la violencia discriminada de la policía entre laicos y peregrinos yo mismo di cuenta en esta bitácora. A modo de ejemplo, decía que llevar uniforme de peregrino era una especie de salvoconducto para no recibir golpes de las también uniformadas fuerzas del orden. Los Legionarios (otra metáfora bélica) ceden el paso a un encendido Kiko Argüello que pretende salvar a los jóvenes frente a la
"apostasía de Europa, donde la gente mata a las mujeres o a sus hijos. Nos mata porque nosotros sabemos que el hombre que se separa de Dios, su ser queda destruido". Todo es obra del demonio, el gran enemigo. "¿Y quién es mi enemigo? Tu mujer, tus hijos, el otro es el Infierno. Los hombres abortan, se divorcian, mienten, roban... por el temor que tenemos a la muerte, estamos sometimos a la esclavitud del demonio". (Público, 22/08/2011)
Por lo que respecta al fútbol, fue Arcadi Garriga quien me dio la pista. En esta ocasión, era el 'bueno' de Guardiola quien durante una rueda de prensa anunciaba que estudiarían el modo de "hacer daño" al contrario. Cualquiera que siga el fútbol con cierta regularidad encontrará una enorme cantidad de símiles bélicos: "machacar al contrario"; "al enemigo ni agua"; "su disparo fue un misil a la escuadra"; "una defensa numantina"; "una batalla campal"; "Torpedo Müller"; "aparte de capitanes, hubo un kaiser, un profeta y hasta un dios"; "y una saeta rubia"; "artilleros, murallas, proyectil, ariete,..." y otros que no se me ocurren ahora.

Como casi todo el mundo, estaba esperando la primera derrota del Real Madrid para ver si Mourinho había tomado nota de lo que decía Hugo Ash: que lo difícil no es saber ganar, sino saber perder. Yo mismo añadía que el miedo a perder es lo que empuja a entrenadores, políticos, ricachones, obispos y cardenales a emplear la violencia contra aquellos que temen. Simplificando, se trata de elegir entre seguir el dedo de Mou o el de Pep.

Los que no saben perder suelen acabar echando la culpa a sus víctimas o bien se sienten ellos mismos víctimas de un complot. Y arrastran en su sinrazón a los fanáticos de turno, como a Julián Ruiz en su blog:
"Es el hombre de confianza de don Victoriano ─junto con don Joan─ para situaciones en que el Barcelona merece una ayuda. El Madrid iba por delante. Era líder de la Liga. Inaceptable".
El complot se traga a Mou, al Madrid, a Ruiz, y a cuantos se empeñan en estar viviendo el reverso de la moneda de los años del "así, así, así gana el Madrid" que se escuchaba en las gradas cada vez que la afición sentía que al equipo blanco le hacían un regalito arbitral.

Pero Mou no sabe de historia, o en todo caso a él sólo le importa la suya.

Al actuar de un modo tan egocéntrico se convierte en el paradigma del mal perdedor. No acepta la responsabilidad de haber convertido a su equipo en el más antipático de la liga y por ello sugiere que hay poderes ocultos, o no tan ocultos, que le tienden 'trampas'.

¿Cayó el Madrid en la 'trampa'? es la pregunta con la que El Mundo abre uno de sus debates, dando por supuesto que la trampa se la tendía el Levante. Pero, ¿no será el propio Mourinho el que las está sembrado?
"Los jugadores deben desarrollar su feeling para partidos y situaciones así. Tengo unos jugadores que lo saben hacer de maravilla en grandes 'palcos', pero que no saben qué hacer ante rivales que se saben mover muy bien con el juego 'sucio'". El entrenador felicitó además al Levante por "saber provocar, saber simular y saber practicar el cuerpo a cuerpo con habilidad" aunque quiso "dejar claro" que "esto también me parece fútbol".
Más en mi línea se expresa su colega Orfeo Suárez:
"El portugués dijo que sus jugadores cayeron en la trampa del Levante, pero, en mi opinión, la única que les atrapó fue la de su propio entrenador". (El Mundo, 19/09/2011)
Para Mou, el fútbol es un juego sucio, lleno de trampas y tramposos, donde la culpa siempre es de otro, en este caso, de Khedira al provocar su expulsión. Porque él ya les avisó a sus jugadores de lo que iba a pasar.

Pensarás, tal vez, que tengo a Mourinho por una mala persona. Pues no. Yo no divido el mundo en buenas y malas personas. Lo que le ocurre a Mou es que comete un error y para salir de él se inventa algo que también es un error, con lo que acaba enredándose en una espiral de errores de la que es cada vez más difícil salir.

De vez en cuando tenemos que admitir nuestros propios errores. Sólo así podemos rectificar y encontrar el camino que nos hace mejores.

Si insisto en meterme con Mou es porque entiendo que nos puede servir de ejemplo para muchas otras cosas. Por ejemplo, para tomar las decisiones político-económicas que más nos convienen a todos y no sólo a unos pocos. ¿De qué nos sirve poder pagarnos ciertos lujos mientras sabemos que a otros no les llega ni para comer?

Ganar a toda costa no nos sirve. Lo bonito de la vida no está en competir ni en humillar al otro, sino en compartir, en jugar, en participar. En poder reír juntos, incluso de nosotros mismos.

4 comentarios:

Plácido Navarro dijo...

Una más. Acabo de encontrarme con las declaraciones de Torres, la última víctima del central Pepe:

"Me da pena porque es uno de los mejores centrales, pero cada equipo tiene sus armas y, si Mourinho cree que son esas, él sabrá".

Cada equipo tiene sus armas, y el fútbol sigue siendo una metáfora bélica.

anonim@ dijo...

Si, como tu dices lo bonito es jugar y jugar es también competir, competir sanamente.
El futbol no deja de ser un juego, con mucho dinero en juego, ese es el problema, pero sin armas y lo digo aunque parezca de perogrullo. El belicismo, la guerra, lleva implícita la muerte, las armas, pero de matar y eso ya es hablar de otras cosas.
Aparejar tan facilmente la competición deportiva con la guerra es un flaco favor. Y bueno, cuando un entrenador dice "hacer daño al contrario" se refiere a descubrir su juego y procurar minimizarlo. Es de perogrullo ya lo se, pero para que no haya dudas de que no se puede salir al campo de futbol o del deporte que sea a hacer daño al contrario. ¡Viva perogrullo! En los tiempos que corren mejor aclararlo.
@

Plácido Navarro dijo...

Es cierto que hay quienes se esfuerzan en mantener el 'fairplay', pero no es lo que abunda. El lenguaje utilizado no deja lugar a dudas: 'a por ellos, oeee', ... El espiritu competitivo requiere que haya ganadores y vencidos. Nos hace mas o menos humanos ?
A lo mejor hay otras formas de concebir el deporte, asi como la vida. Donde una victoria no signifique, necesariamente, la derrota del otro.

Mercè dijo...

Es que una victoria o una derrota no son importantes en si mismas, la vida las lleva implícitas. Lo que es importante es saber convivir con ellas y saber ganar y saber perder porque están ahí y tanto las unas como las otras son necesarias para aprender a seguir viviendo.

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