jueves, 29 de septiembre de 2011

Pedaleando por las Landas

Regreso al mundo virtual, al hipertexto, a Internet y al móvil después de pasar unos días disfrutando y sufriendo sobre el sillín de mi bicicleta.

La decisión de ir a las Landas fue como consecuencia de un pensat i fet* durante una comida con unos amigos. Y la experiencia no pudo ser más gratificante y ello a pesar de que no cumplimos todos nuestros objetivos.

En efecto, saliendo de Capbreton debimos llegar hasta Lacanau pero tuvimos que abandonar en Biscarrosse Plage. Fue una pena.

¿Una derrota? No, no competíamos contra nada ni contra nadie. En todo caso tratábamos de superarnos a nosotros mismos. Y tal vez nos exigimos mucho. Hicimos dos etapas de entre 75 a 80 km cada una. De haberlas acortado un poco tal vez aún estaríamos pedaleando. Pero no, una lesión acabó con la aventura.

Las Landas ocupan una extensión enorme dedicada al cultivo de árboles madederos. Casi todo el viaje lo hacíamos a la sombra de enormes pinos, robles y castaños. El paisaje era espectacular.

Mi acompañante, además, demostró aquello que hablábamos sobre la competencia en el deporte. Compartíamos la comida y los pinchazos, las fotos y los reglajes, la lluvia y el viento de cara, los chistes y las quejas, la ilusión y la frustración.

Ésta es una forma de hacer turismo que no perjudica el medio ambiente ni el paisaje. Los franceses cuidan su entorno natural de una manera envidiable. Ojalá los españoles tomáramos ejemplo.

Nos hemos propuesto volver. Corregiremos los errores de planificación y de equipación. Y mientras nos mantendremos en forma. Pedaleando.

Hacer deporte y no competir es como jugar. La vida así es más divertida y hasta más interesante.


* Pensat i fet es una expresión muy valenciana que viene a ser lo mismo que 'dicho y hecho' en castellano.

Imagen: Un ciclista en Biscarrosse Plage. Foto del autor.

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