jueves, 6 de octubre de 2011

Patriotas de hojalata

Hace ya unos años, en 2005, que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero (ZP) se refirió a sus colegas del PP como «patriotas de hojalata». A la cabeza de éstos, Mariano Rajoy, le respondió aquello de que «es más peligroso un bobo solemne que un patriota de hojalata». Y puestos a demostrarnos que ambos se dan la razón y que, además, las descalificaciones que se lanzan son intercambiables, cosas del #PPSOE, el todavía presidente nos ha hecho su último regalito: aceptar que la OTAN instale el escudo antimisiles en nuestro suelo.

¿Dónde queda la soberanía si son los mercados y el Pentágono los que deciden sobre lo que España es o debe de hacer? ¿Dónde queda la democracia?

Ignacio Escolar echa mano de la hemeroteca para recordarnos lo que ZP decía cuando era él el que estaba al frente de la oposición:
«La política de defensa y de seguridad tiene que ser una política de Estado y de consenso. Hubiera sido muy deseable que, antes de hacer el pronunciamiento que hizo con el presidente de los Estados Unidos, dando su apoyo al escudo antimisiles, hubiera venido a esta Cámara a explicar por qué y a debatirlo. (Aplausos.) Así es como se hace una política de defensa cohesionada. Todavía está a tiempo de hacerlo. Nosotros no lo compartimos, sinceramente, porque creo que es una idea vieja, que es la repetición de la propuesta del señor Reagan de la guerra de las galaxias y que no camina en la dirección adecuada para una política de seguridad en el mundo». (ESCOLAR, Ignacio, 05/10/2011)
El día elegido fue el de San Plácido aunque mucho no lo recordarán por la rueda de prensa sin preguntas en la que apareció junto a Rasmussen y Panetta, los jefes de la OTAN y del Pentágono, respectivamente, sino por la boda de la duquesa de Alba. En la conciencia de la gente, las emociones pesan más que las razones, no me cansaré de repetirlo.

La necesidad de tal escudo era justificada por Angels Barceló, en la SER, como una defensa estratégica contra un hipotético ataque por parte de países como Irán o Corea del Norte. Basta tener una ligera idea de geoestrategia para darse cuenta que la península de Corea se halla en nuestras antípodas, con lo que queda descartada por estar fuera de rango. Lo mismo ocurre en el caso de Irán, aunque lo tengamos más cerca. Además, primero tendrían que dotarse de las armas necesarias pues según los informes de la IAEA aún les queda mucho para conseguirlas.

Hace unos días, Aliana Nieves Quesada apuntaba a que el objetivo podría ser otro:
"El escudo antimisiles es otro paso hacia los conflictos bélicos. Tras haber incendiado buena parte de Oriente Medio mediante las invasiones de Afganistán, Iraq y Libia, y con la intención de hacer lo mismo en Siria e Irán, la Casa Blanca y la OTAN aumentan la tensión en Europa del Este. A Estados Unidos nunca le ha convenido una Rusia fuerte que contribuya a la multipolaridad de las relaciones internacionales, y, por ahora, sus misiles parecen apuntar hacia allá". (Tercera Información, 01/10/2011)
En cualquier caso, aquel ZP que no rendía honores a la bandera de Bush debe ser el mismo que ahora se inclina ante la de Obama, el premio Nobel de la Paz, que sigue extendiendo sus guerras y sus asesinatos selectivos sin que, al parecer, la gente acabe de enterarse de la gran mascarada que estamos presenciando.

Por cierto, ¿dónde queda la Alianza de Civilizaciones?

Imagen de http://pocamadrenews.wordpress.com/2011/04/01/impacto-en-salud-y-medio-ambiente-de-los-misiles-con-uranio-empobrecido-1-de-cada-10-se-sale-de-control/

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