lunes, 14 de noviembre de 2011

Racionalmente romántico

¿Piensas que nuestra sociedad se rige más por la razón que por los sentimientos?

Yo diría que, más bien, ocurre al contrario. La gente se mueve por sus emociones, no por sus razones.

Este mundo anda como despreocupado por conocer el porqué de las cosas, con una mayoría de la población creyendo todo lo que le dicen por la tele o por la radio. Todos dispuestos a encontrar la felicidad en el consumismo, siempre guiados por el marketing y la publicidad.

La gente rara vez se para a pensar y a hacerse preguntas. Creen guiarse por la razón, cuando lo determinante es la emoción que sienten por el dinero. Por la incertidumbre de tenerlo... o de perderlo.

El paradigma podría ser la Lotería. Los hay que creen que les va a tocar sólo si juegan tal o cual número. Muchos son capaces de hacer colas kilométricas por comprar allí y no en otro lugar. Se nos vende el "Haz lo que quieras" cuando, en realidad, eso sólo ocurrirá en el caso hipotético de que a uno le toque. Los que protestan por contribuir con su dinero a los gastos comunes del estado del bienestar, no dudan en entregárselo a los de la Lotería si ésta les promete una posibildad, aunque sea muy remota, de ser (de tener) más que los demás.

Como consecuencia, pocos son los que no distraen su atención hacia los deportes (fútbol sobre todo), los reality show, las telenovelas, las redes sociales, etc. Nos alejamos pues de los dogmas religiosos para caer en nuevas irracionalidades. Porque nos emocionan y nos impiden pensar. Porque nos tranquilizan.

Hemos asimilado el individualismo posesivo hasta tal punto que gente que ni apenas posee la ropa que lleva puesta presume de una mentalidad de derechas, rechaza el comunismo y dirige sus iras contra los inmigrantes, especialmente cuando éstos son musulmanes.

Podríamos pensar de un modo "racionalmente romántico".

Pues pensar en que todos vamos a morir, nos hace más iguales. Todos, ricos o pobres, fuertes o débiles, cultos o analfabetos, creyentes o ateos, nacionales o extranjeros, compartimos un mismo destino. Una misma razón. Una misma emoción.

5 comentarios:

ReBootEurope dijo...

Creo que la dicotomia es erronea.
Pienso que actualmente mucha gente no se mueve por los sentimientos/razon sino por pre-juicios, que es una manera de pensar que se tiene una juicio racional, sin querer admitir que emociones-reprimidas te estan impidiendo justamente el racionalizar.

Anónimo dijo...

Sí, los prejuicios deben incluirse entre las emociones. Y estoy de acuerdo contigo: los que votan según sus filias y sus fobias no creen que estén actuando irracionalmente.

Por ejemplo, alguien acaba de decirme que votó a UPyD porque el rosa es el color que más le gusta.

Plácido

Mercè dijo...

Pienso que son tres cosas distintas.
Son los prejuicios los que impiden actuar llevados por la emoción, que es algo íntimo y personal, inexplicable y a la vez tampoco nos permiten actuar racionalmente.
Los prejuicios son 'lo que queda bien', 'lo que dios manda' que, en según qué cosas, podría traducirse como 'lo que está de moda'.
La razón queda relegada por la emoción y los prejuicios, supongo que porque es más emocionante la emoción y más correcto 'lo que dios manda', por el que dirán sobretodo.
Opino que, a la hora de actuar, se hace en base estos tres elementos.
Saludos!

Mercè dijo...

La veritat es que 4 mesos després he continuat pensant en aquest post. Aquest diumenge passat, 18 de març, mentre llegia La Vanguardia, vaig topar-me amb un article de David Brooks, l'autor de "L'animal social" del qual en diuen que es un periodista conservador. En qualsevol cas em va fer pensar en aquest post l'article que portava per títol "L'emoció és el fonament de la raó". Diu:
"Soliem donar-nos per satisfets amb la veu que sentim al cap, però només és una porció petita del que estem pensant. L’emoció no distreu de la raó, sinó que és el fonament de la raó. Les emocions ens diuen a què atorguem valor, i sense emocions no pots adoptar decisions realment racionals. Tot això ens revela el que en les velles filosofies era correcte i el que era erroni. I les filosofies racionalistes, la Il·lustració francesa, són equivocades. La filosofia més emocional, més sentimental, de la Il·lustració escocesa de Hume és la correcta."
El link de La Vanguardia no existeix, però el vaig trobar en un altre enllaç que us passo: http://www.pressdisplay.com/pressdisplay/es/viewer.aspx
No se quins camins mentals seguim per sentir o raonar segons quins temes, el que si entenc i comprenc es que patim emocionalment, per exemple, per la vivenda: si un pensa que si no paga 3 quotes li prendrà el banc sense més explicacions, li passen pel cap imatges viscudes: aquí va neixer el meu fill, aquí va morir el meu pare o en aquest menjador hi vaig cel.lebrar aquella festa d'aniversari. A partir d'aquí, el tema purament econòmic passa a segon pla.
Com separar l'emoció de la raó? Complicat, eh?
Salutacions!

Plácido Navarro dijo...

Casualment, ahir vaig comprar dos llibres i ambdós tenen a veure amb la forma que els humans pensem i prenem les nostres decisions. Són aquests:

DAMASIO, Antonio. 'El error de Descartes. La emoción, la razón y el cerebro humano'. Ediciones Destino. Barcelona, 2011

LEHRER, Jonah. 'Cómo decidimos. Y cómo tomar mejores decisiones'. Paidós (Espasa). Madrid, 2011

I altre que ja tenia és aquest, que ja és un clàssic:

GOLEMAN, Daniel. 'Inteligencia emocional'. Editorial Kairós, 1997

Publicar un comentario