sábado, 31 de diciembre de 2011

Hi, Mr. Wilson

(Traducido al español más abajo)

It's very likely that you are visiting this page because you are looking for Wilson. It could even be that you are Mr. Wilson it self. Although it's also possible that you visit this blog habitually.

What it happens is that the statistics of this site reflect that the page of Wilson is the most visited. I wrote it as a tribute to a scene of the film “Cast Away” (2000) casting by Tom Hanks and Wilson. But Wilson is a volley-ball's ball humanized by Hanks. This is known as animism.

A simple search in Google gives me that  the Wilson most wanted is not the manufacturer of balls and rackets, but the actor Owen Wilson.

Less likely is that you were looking for one of the presidents of the U.S.A., Woodrow Wilson (1856-1924), or for the cómic's character Wilson drawn by Clowes, to which I dedicated an entrance some time ago.

I would like to know which is the Wilson that you persecute: will you tell to me?

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Es muy probable que estés visitando esta página porque buscabas a Wilson. Podría ser que tú fueras Wilson, incluso. Aunque también es posible que visites esta bitácora habitualmente.

Ocurre que las estadísticas de este sitio reflejan que la página de Wilson es la más visitada. La escribí como homenaje a una escena de la película 'El náufrago' (2000) que protagonizan Tom Hanks y el propio Wilson. Sólo que Wilson es una pelota de Volley-ball a la que Hanks humaniza. A eso se le llama animismo.

Una simple búsqueda en Google me da que el Wilson más buscado no es el fabricante de pelotas y raquetas, sino el actor Owen Wilson.

Menos probable es que andes buscando al que fuera presidente de los EEUU, Woodrow Wilson (1856-1924), o al personaje de cómic Wilson dibujado por Clowes, al que sí le dediqué una entrada.

¿Sabes? Me gustaría mucho conocer cuál es el Wilson que persigues: ¿me lo dices?

viernes, 30 de diciembre de 2011

El caballo de batalla de Ratzinger

Probablemente sea un error de estrategia del propio Joseph Ratzinger al preferir la infantería en detrimento de la caballería:
«Si queremos encontrar al Dios que ha aparecido como niño, hemos de apearnos del caballo de nuestra razón ilustrada. Debemos deponer nuestras falsas certezas, nuestra soberbia intelectual, que nos impide percibir la proximidad de Dios». (Aciprensa, 24/12/2011)
Con razón es ahora la comidilla de las bitácoras que hacen gala de su racionalidad tales como 'Blog sin dioses', 'Homínidos', o 'Destejiendo el mundo'. Porque, ¿cómo queda ahora la pretensión de Benedicto XVI por encontrar vías de diálogo entre la fe y la razón?

En el primero de ellos, Ferney Yesyd Rodríguez hace la siguiente valoración:
«Una declaración que no sorprende viniendo de un líder religioso que considera la ilustración como un error de la historia de la humanidad. Y es que no se puede aceptar de forma racional que un dios omnisapiente haya organizado como plan de salvación un sacrificio atroz para salvar a la humanidad, cuando basta decir que los perdonaba. Es ilógico condenar a toda la humanidad por el pecado de unos primeros padres, más aún cuando estos no existieron, y todo el relato del pecado original también es una leyenda. Es absurdo pensar que tres personas diferentes son un solo dios, si caer en el politeísmo. Toda esta maraña de absurdos son creíbles solamente cuando se abandona la razón, y eso es justamente a lo que invitó Benedicto XVI en la navidad del 2011». (Blog sin dioses, 26/12/2011)
Esa es también mi percepción: el papa nos invita a bajarnos de un caballo para subirnos en otro, porque montar ambos a la vez es algo circense y bastante incómodo.

En su bitácora, Ismael Pérez Fernández se felicita porque el patriarca de la fe lo ha dejado bien claro:
«[Sólo] si dejamos de razonar y de pensar racionalmente entonces y solo entonces, podremos aceptar los disparates que se proponen en la religión». (Homínidos, 27/11/2011)
Para el autor de 'Homínidos' es importante señalar la impertinencia del pontífice al adjetivar la razón como "ilustrada":
«La razón no es más que pensar de forma apropiada, es decir, conociendo los sesgos cognitivos que acarreamos, no caer ni usar falacias lógicas, no caer en contradicciones lógicas etc. es decir, o se piensa racionalmente, esto es, lo que solemos llamar usar la razón, o simplemente no se está pensando racionalmente y por lo tanto no se está usando la razón. No existe una "razón ilustrada" y otra "razón no ilustrada", podemos razonar bien o razonar mal, eso es todo lo que hay». (Homínidos, 27/11/2011)
Finalmente, Borja escribe en 'Destejiendo el mundo' para recordarnos que este papa ya se refirió a "los abusos de una ciencia sin límite" ante los cuales recomendaba una "radicalidad evangélica". En todo caso es el que se muestra más comprensivo:
«La verdad es que le entiendo, es más fácil manipular a niños que a adultos (en esto se basa el catecismo) y es más fácil manipular a adultos ignorantes que a adultos influenciados por la ilustración y capaces de pensar. Uuhhuu pensar... Apaguemos las luces y volvamos a la oscuridad». (Destejiendo el mundo, 29/12/2011)
Mientras él nos pide que bajemos del caballo no parece muy dispuesto a apearse del burro:
«Señaló [el papa] que Cristo nació en un establo de Belén "y no en los palacios de los reyes", lo que demuestra la humildad de Dios, que se hizo pobre». (EFE, 25/12/2011)
Y lo dice desde el Vaticano, uno de los lugares más lujosos del planeta.

Para acabar, y siguiendo con las incongruencias:
«[...] pidió por todos aquellos que tienen que vivir la Navidad en la pobreza, en el dolor, en la condición de emigrantes, para que aparezca ante ellos un rayo de la bondad de Dios"». (EFE, 25/12/2011)
¿Sólo un rayo de bondad? ¿Qué poco, no?

Puestos a tener fe, ¿no sería mejor que le exigiera la renta básica universal? ¿O sería algo "demasiado racional"?



Origen de la imagen en http://4.bp.blogspot.com/_7OMMNP67pkg/RtisgYU0RxI/AAAAAAAAACY/Jblcb9inp_0/s400/diente+de+caballo.jpg

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El Tintín de Spielberg

Las aventuras de Tintín ya habían sido llevadas al cine con dudoso éxito. Y también se hicieron varias películas de dibujos animados. Pero al parecer, era en la capacidad de Steven Spielberg en quien Hergé confiaba para que su personaje triunfara definitivamente en la gran pantalla.

Más de tres décadas después de la muerte del dibujante belga, nos llega 'El secreto del Unicornio' (2011).

Alterar las historias de Tintín es algo que a Hergé no le hubiera gustado. Especialmente que se tomen escenas de diversos álbumes. Para Georges Rémi, Hergé (1907-1983), las historietas siempre eran lineales. Sin embargo, Spielberg ya demostró con 'Tiburón' (1975) o con 'Jurasic Park' (1992) que él no sigue la historia original al pie de la letra.

El estilo de la línea clara cede el paso a la técnica llamada motion capture. Son personajes reales quienes prestan sus gestos y movimientos que son captados por sensores que luego pasarán a animarse por ordenador. Una técnica muy costosa en tiempo:
«...se tarda unas cinco horas para animar un fotograma, multiplicado por 24 y luego por 93 minutos. Imagina la cantidad de gente que tiene que participar en el proceso». (El País, 20/07/2011)
El resultado es espectacular. Los actores interpretan correctamente a los personajes y estos cobran vida de una manera bastante creíble, con un aspecto realista que sin embargo mantiene las proporciones originales de los dibujos de su creador. Las quejas no tardan en llegar pues hay a quienes no les gusta que ésto queden tan cabezudos:
«Vale que en el cómic son cabezas grandes, pero entra dentro de la convención y no se hace raro, pero es que en la peli es como ver a los cabezudos en las fiestas del pueblo, que hasta a veces da la impresión de que les va a vencer el peso de su dirigible cráneo...» (Otromariblog, 17/11/2011)
Era algo que me temía.

En algún momento de la película es como si Spielberg hiciera suyo al personaje y lo transformara en "su" Indiana Jones. Todo sea por el espectáculo. La consecuencia es que el espectador joven, o el que no conoce bien a Tintín, no acaba de identificarse con tales proezas. Porque lo bueno de Indy es que las realizaba un superhombre sí, pero un hombre al fin y al cabo. El Tintín y el Haddock de Spielberg transmiten muchas cosas, pero en ningún caso realidad.

Llevar la historia a donde a Spielberg le conviene es algo que los tintinófilos pueden perdonarle, creo, pero los indinófilos tal vez no. Desde su punto de vista, Tintín no es más que una caricatura de su héroe favorito.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Hablar en tiempos de crisis

Observo de un tiempo a esta parte que la gente está cansada de oír hablar de la crisis. Me dicen que hablar de ella da miedo y que lo mejor es callar.

No hablemos de crisis, me insisten, hablemos mejor de soluciones.

La solución que suele proponerse es una prolongación de las recetas de Mas, Rosell, Rajoy y compañía: hay que trabajar más y no lamentarse por los recortes sufridos en la era Zapatero y mucho menos por los que vienen ahora que él ya no está.

El esfuerzo, la productividad y la creatividad nos salvarán, nos dicen, una vez más. Hay que confiar en los que dirigen la nave.

Si nos piden pagar un euro más por cada receta o por cada recibo, lo haremos de buen grado. Si nos restan diez de la nómina lo aceptaremos sin rechistar. Todo sea para reflotar el mercado. Que los mercados dejen de hacer la ola, es lo único que pedimos.

Como si nos fueran a hacer caso.

Otra posibilidad es negar la crisis. Crisis, what crisis? cantaban los de Supertramp. Pues eso. A algunos, les parece como si los países emergentes no se hubieran enterado de que los europeos sufrimos.

En Occidente sufrimos porque nuestro precioso sistema capitalista se hunde. Más productividad significa más beneficio empresarial, pero no más mano de obra. Los que quedan sin trabajo ni producen ni consumen. Si no hay consumo, ¿para qué producir? Esto es como un pescado que se muerde la cola.

Vivimos una época de autocensura. Ayer noche, sin ir más lejos, la conversación quedaba anclada cada vez que salía la política. El otro día se me impedía poner rumbo a la crisis. Me han llegado a insinuar que asusto más que Niño Becerra, fíjate.

Cercenar el tema es como pretender curarse eligiendo uno mismo las medicinas, sin acudir al médico ni conocer el diágnostico. Si no sabemos lo que nos pasa haremos como Mas y Rajoy: seguir huyendo hacia adelante, que empujan atrás.

Todos sabemos quiénes son los que empujan, pero no se habla de ellos. ¿Para qué? Lo importante es producir sin importar el qué, ni plantearnos si hay otra manera de hacer las cosas.

Mi opinión, ya lo habrás adivinado, es hacer todo lo contrario. Tenemos que hablar. Tenemos que escuchar. Tenemos que pensar otro tipo de sistema. No nos vale éste que se ha demostrado que hace agua.

No se trata de ahogarse en lamentaciones pero tampoco vale huir a nado. Ni taparse los oídos, ni la nariz. Ni cerrar la boca. Tampoco vale acelerarse haciendo cosas para parecer que estamos haciendo algo. Porque acabaremos haciendo lo de siempre: chapotear. Y eso está demostrado que no funciona. Que se lo pregunten a los tiburones, si no.

Marx decía que no son las ideas las que cambian el mundo, sino las contradicciones del modo de producción. Pero el modo de producción ha cambiado desde entonces. Así que descubramos, primero que nada, cuáles son las contradicciones actuales y conversemos sobre ellas. Que todo el mundo sepa hacia dónde sopla el viento y cuál es nuestro destino. Seamos conscientes de lo que nos pasa, y entonces podremos coger el timón para navegar por aguas más transparentes hacia un mundo mejor.

Mientras no hablemos entre nosotros seguiremos como náufragos en un sistema que se mantiene a flote, precisamente, gracias a la teoría del individualismo posesivo, y a que existen los paraísos fiscales.

Abandonemos nuestras islas de pensamiento individual o nuestras palabras no tendrán más eficacia que el mensaje dentro de una botella.

Imagen de Josep Vicent Rodríguez

martes, 20 de diciembre de 2011

Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante

Varias veces Aibileen repite a la niña blanca a la que cuida la misma frase:
«Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante».
'Criadas y señoras' (2011) es una de esas películas que pretenden emocionar y emocionan. De las que algunos, como Zangolcine, califican de «facilona, que te hace sentir bien y que te deja contento y tras la que vuelves a la realidad pensando que quizás con un poco de buena voluntad todo tenga remedio».

No estoy de acuerdo. Creo que la película dice más cosas.

Según Zangolcine, el título remite a una guerra de mujeres contra mujeres. En cierto modo es así. La trama tiene que ver mucho con la importancia que las mujeres se dan a sí mismas. Con la liberación de la mujer, con el feminismo. Pero también con la segregación racial y social.

Uno de los personajes que más me ha interesado es el de Celia Foote. Ella está aún más discriminada que muchas criadas, pese a ser blanca y rica. Y lo está no por criterios raciales o económicos, sino de clase social. Con el agravante de haber infringido alguna norma moral, según rumores que la 'mala' de la película ha fomentado.

La 'mala' es Hilly Holbrock. Ella se muestra en sociedad como una activista que promueve cenas benéficas u obras de caridad, al tiempo que fomenta leyes segregadoras contra los negros.

Esta es la historia, también, de cómo los periódicos, los libros y la televisión influyen en el compartamiento de la gente. Los oprimidos, las oprimidas, tienen miedo de que su verdad se conozca. Skeeter, la escritora protagonista, tiene que luchar contra su familia, su entorno y sus propios intereses para conseguir los datos que le permitan escribir su libro.

Hay un momento muy especial cuando Aibileen relata que es escribiendo por sí misma como mejor consigue expresar lo que siente. Al final de la película nos daremos cuenta, también nosotros, que cuando escribimos nos construimos.

La historia de Jackson, este pequeño pueblo de Mississipi, no hubiera sido la misma hoy con las redes sociales. ¿O sí?


domingo, 4 de diciembre de 2011

Cuando Margulis habló del 11-S

Hace unos días, los diarios hablaban de Lynn Margulis (1938-2011) como la eterna candidata a un Nobel que se le negó. Esta bióloga que revolucinó la teoría de evolución falleció el mes pasado.

De ella, el diario Abc dice cosas como ésta:
«Año tras año, década tras década, las brillantes ideas científicas de Margulis han ido abriéndose camino hasta convertirse en una parte esencial de nuestra actual comprensión del proceso evolutivo, ese que comenzó con las bacterias y que termina en el ser humano». (Abc, 23/11/2011)
Pero Margulis también quiso dejar claro lo que pensaba del 11-S. Ella reclamaba una nueva investigación de los hechos 11 de septiembre, concretamente sobre el derrumbe de la torre 7. Dicho edificio cayó de una manera similar a las torres gemelas pero no fue impactado por ningún avión. Se sumó a quienes forman el movimiento “Architects and Engineers for 911 truth” (Arquitectos e ingenieros por la verdad del 11-S) que actualmente cuenta con más de 1.400 científicos.


Por supuesto, ni una palabra al respecto en la necrológica del Abc. Tampoco la busques en el diario El Mundo, aquél que durante años removió las teorías conspiratorias del 11-M, pero nunca o casi nunca dio crédito a los "agujeros negros" de la verdad oficial del 11-S. Este diario destaca, en cambio, aspectos más personales de su vida:
«Era muy joven, sólo tenía 19 años, cuando se casó con el astrónomo Carl Sagan, con el que tuvo a su hijo Dorion, ahora también un conocido biólogo que sigue la estela científica de sus padres. Pero la fama del esposo, del que se terminaría separando, no le hizo sombra y Margulis se convirtió en uno de los miembros más jóvenes de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos». (El Mundo, 25/11/2011)
Caso muy distinto es el de Rebelión, donde José Luis Gordillo señala lo siguiente respecto a esta gran mujer:
«Lynn Margulis pertenece a la estirpe de los grandes científicos porque le importaba más la verdad que su prestigio. No reconocérselo sería imperdonable». (Rebelión, 04/12/2011)
Es claro que vivimos en un mundo de propaganda y autocensura, donde la verdad hay que buscarla en la Red, donde los protagonistas hablan tan claro como en este vídeo:



Imagen de Jaime García, en el Abc.