jueves, 22 de diciembre de 2011

Hablar en tiempos de crisis

Observo de un tiempo a esta parte que la gente está cansada de oír hablar de la crisis. Me dicen que hablar de ella da miedo y que lo mejor es callar.

No hablemos de crisis, me insisten, hablemos mejor de soluciones.

La solución que suele proponerse es una prolongación de las recetas de Mas, Rosell, Rajoy y compañía: hay que trabajar más y no lamentarse por los recortes sufridos en la era Zapatero y mucho menos por los que vienen ahora que él ya no está.

El esfuerzo, la productividad y la creatividad nos salvarán, nos dicen, una vez más. Hay que confiar en los que dirigen la nave.

Si nos piden pagar un euro más por cada receta o por cada recibo, lo haremos de buen grado. Si nos restan diez de la nómina lo aceptaremos sin rechistar. Todo sea para reflotar el mercado. Que los mercados dejen de hacer la ola, es lo único que pedimos.

Como si nos fueran a hacer caso.

Otra posibilidad es negar la crisis. Crisis, what crisis? cantaban los de Supertramp. Pues eso. A algunos, les parece como si los países emergentes no se hubieran enterado de que los europeos sufrimos.

En Occidente sufrimos porque nuestro precioso sistema capitalista se hunde. Más productividad significa más beneficio empresarial, pero no más mano de obra. Los que quedan sin trabajo ni producen ni consumen. Si no hay consumo, ¿para qué producir? Esto es como un pescado que se muerde la cola.

Vivimos una época de autocensura. Ayer noche, sin ir más lejos, la conversación quedaba anclada cada vez que salía la política. El otro día se me impedía poner rumbo a la crisis. Me han llegado a insinuar que asusto más que Niño Becerra, fíjate.

Cercenar el tema es como pretender curarse eligiendo uno mismo las medicinas, sin acudir al médico ni conocer el diágnostico. Si no sabemos lo que nos pasa haremos como Mas y Rajoy: seguir huyendo hacia adelante, que empujan atrás.

Todos sabemos quiénes son los que empujan, pero no se habla de ellos. ¿Para qué? Lo importante es producir sin importar el qué, ni plantearnos si hay otra manera de hacer las cosas.

Mi opinión, ya lo habrás adivinado, es hacer todo lo contrario. Tenemos que hablar. Tenemos que escuchar. Tenemos que pensar otro tipo de sistema. No nos vale éste que se ha demostrado que hace agua.

No se trata de ahogarse en lamentaciones pero tampoco vale huir a nado. Ni taparse los oídos, ni la nariz. Ni cerrar la boca. Tampoco vale acelerarse haciendo cosas para parecer que estamos haciendo algo. Porque acabaremos haciendo lo de siempre: chapotear. Y eso está demostrado que no funciona. Que se lo pregunten a los tiburones, si no.

Marx decía que no son las ideas las que cambian el mundo, sino las contradicciones del modo de producción. Pero el modo de producción ha cambiado desde entonces. Así que descubramos, primero que nada, cuáles son las contradicciones actuales y conversemos sobre ellas. Que todo el mundo sepa hacia dónde sopla el viento y cuál es nuestro destino. Seamos conscientes de lo que nos pasa, y entonces podremos coger el timón para navegar por aguas más transparentes hacia un mundo mejor.

Mientras no hablemos entre nosotros seguiremos como náufragos en un sistema que se mantiene a flote, precisamente, gracias a la teoría del individualismo posesivo, y a que existen los paraísos fiscales.

Abandonemos nuestras islas de pensamiento individual o nuestras palabras no tendrán más eficacia que el mensaje dentro de una botella.

Imagen de Josep Vicent Rodríguez

6 comentarios:

Mercè dijo...

Vale, tu ganas.
Afronto el tema de cara, sin esconderme:
-Voy a quedarme sin trabajo.
-Mis hijos no podran continuar estudiando.
-No podremos comer.
-Me quitarán el piso y me quedaré en la calle.
-Perderé mi pobre pensión.
Qué siento?
Nada, ya no siento nada.
Ya no me apetece pensar y por lo tanto no daré con una idea que me saque de todo ésto y si la tenía, ya no me parece atractiva.
Entro en depresión y me dan ansiolíticos que me dejan noqueada. Ya está.
Perdí mi sonrisa, la energía...así es como me quieren, como un despojo. Si, más vale morirse.
Antes ésto que pensar en como salir de todo y avanzar.
Vale, tu ganas.

Mercè

Plácido Navarro dijo...

No es cuestión de quemar las naves mientras aún podemos seguir en la batalla. No es eso, Mercè.

Lo que yo digo es que hay que vencer el miedo a hablar de cómo afrontar el futuro de un modo distinto al que nos marcan los poderosos.

Para ello hay que hablar. No tener miedo a hablar de política, de democracia, o de lo que sea.

Y ellos están consiguiendo que os rindáis antes que pensar. Consiguen desunirnos. Consiguen que nos callemos.

Yo sólo digo que hagamos lo contrario. Que hablemos.

El miedo no se combate con aspavientos. El miedo se vence cuando hablamos de él.

P

ReBootEurope dijo...

Collons quina alegria que porta la Merce :)

Jo no acabo d'entendre perque s'ha de parlar tant i buscar-ne les causes o solucions, quant a la majoria de la gent no li interesa. Que no vol dir que no els afecti.

Si hi ha una pasa de grip, la gent no perd el temps buscant causes o solucions, i en tot cas xerren del que els hi afecta, pero el tema de perque pasa i com arreglar-ho ho deixen en mans de metges i biolegs; perque confien en ells.

Aquesta es la clau, el confiar. I la prova més palpable es que l'unic cop que tothom s'ha possat a parlar de les grip es quant, per la rao que sigui, politis i empreses farmaceutiques hi han possat cullerada. Aleshores ha saltat la confiança i tothom s'ha movilitzat.

Per tant, el punt important penso que no es pas xerrar per buscar solucions, sino buscar qui ens pot donar confiança de que ho fara el millor i més honestament posible. I aixo, amb els partits i organitzacions actuals, crec que es imposible, o com a minim dificil

Mercè dijo...

El que trobo necessari es parlar de les possibles solucions.

No tant que ens les donguin perque, com tu dius, no hi confiem massa o gens amb els que ens diuen que trobaràn el camí, si no que siguem nosaltres mateixos els que posem els punts sobre les i's i analitzem què podem fer.

Si tenim por no avançarem perque aquesta ens immobilitza. Hi ha el que hi ha, doncs procurem no caure en els mateixos errors, ni perpetuar el model que, com s'ha comprovat, està esgotat.

Pensem-hi i reinventem-nos, imaginem què podem fer i organitzem-nos sense els de dalt que aquells, si o si, estàn rendits al capital i ens han portat on som.

Salut i bona sort!

Mercè

Plácido Navarro dijo...

Hola, Xavier,

En parte estoy de acuerdo contigo. Sin embargo, lo que tiene que cambiar es la mentalidad de la gente desde la base.

La gente aún confía en sus políticos, y eso es lo malo. Rajoy, que siempre echaba la culpa de todo a Zapatero, mete ahora de ministro de economía a un tipo que era directivo de la empresa que desató la crisis.

Esto no provoca escándalo porque la gente sigue sin saber las verdaderas causas de "esa gripe" que padecemos y confiamos erróneamente en que los tecnócratas sabrán curarla.

Para acabar con ese miedo que nos inmoviliza tenemos que pensar por nosotros mismos, sin la tutela del PP ni del PSOE, ni del FMI ni del Deutsche Bank, ni de Golman Sachs ni de Botín.

Por eso digo que tenemos que hablar. Para confiar en nosotros mismos. Para saber que salir a la calle a correr en cueros no cura la gripe, por mucho que sea eso lo que nos recomiendan "los de arriba".

Y no censurarnos los unos a los otros. Hablemos y escuchemos. Pensemos juntos, actuemos juntos.

Plácido Navarro dijo...

Mercè,

No hay soluciones sin causas. Hay que hablarlo todo. No podemos ignorar datos porque nuestro diagnóstico será erróneo. No podemos actuar individualmente, porque nuestra acción será débil.

Por eso hay que hablar de lo que nos pasó como una catarsis, y de lo que nos puede pasar si no actuamos. Sólo así sabremos a qué atenernos y podremos dirigir nuestras acciones hacia el objetivo correcto.

Mientras tanto, el sistema sigue añadiendo confusión sirviéndose de nosotros para que nos censuremos los unos a los otros.

Nos hacen desconfiar de nosotros mismos. Y lo logran. A menudo, lo logran.

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