sábado, 14 de enero de 2012

Vuelve la dama de hierro

Todos los humanos envejecemos, a no ser que nos muramos antes. En 'La dama de hierro' (2011) Meryl Streep humaniza a Margaret Thatcher bajo la dirección de Phyllida Lloyd, directora también de la exitosa 'Mamma Mia!' (2008).

Y digo humaniza porque muchos llegaron a ver a Maggie como inhumana y, en cierto modo, algo de razón tenían. La película, en cambio, retrata a una mujer en varias fases de su vida y trata de explicar las razones que le llevaron a seguir una línea tan intransigente como obstinada.

Su intransigencia y su obstinación en la defensa del sistema de mercado libre capitalista son los rasgos de su carácter que más admiran sus compañeros de partido, los tories, dispuestos ahora a machacar con su puño de hierro lo poco que aún queda del estado del bienestar.

Así, el actual primer ministro, David Cameron, lamenta el sesgo de la película:
«Meryl Streep tiene una actuación fantástica. Pero no puedo dejar de preguntarme por qué se ha tenido que hacer ahora. Es más una película sobre el envejecimiento y elementos de la demencia que sobre una extraordinaria primera ministra». (El País, 06/01/2012)
Lógicamente, tanto Lloyd como Streep han salido en defensa de su trabajo:
«Queríamos contar otra historia, la de su ascensión al poder en un mundo de hombres, sus recuerdos, su soledad». (Lloyd)
«Queríamos mostrarla al final de la vida, en ese momento de silencio, de soledad. Ver la totalidad de una vida, que fue intensa, turbulenta. Cuáles son, a fin de cuentas, los momentos importantes en una vida. No para la historia». (Streep) (Observador Global, 06/01/2012)
Desde Londres, Walter Oppenheimer opina, para El País, que la sociedad británica está tan dividida ante la cinta como lo estuvo ante la Thatcher. Así como Cameron se queja de ver a su líder disminuida por la vejez y la enfermedad, la izquierda piensa que la película deja en segundo plano las terribles consecuencias políticas y sociales de su política.

Una crítica más cinéfila incide en el bajo perfil político de la historia que Lloyd nos cuenta:
«No es que se trate de un mal film, porque el maravilloso potencial de sus acontecimientos es tan latente que un mínimo de impacto y curiosidad sí deja, pero resulta frustrante ver como pasa por la superficie sin incidir en la Thatcher primera ministra». (Destellos de ficción, 07/01/2012)
Discrepo. Creo que Lloyd acierta con su punto de vista. Como dije al principio, Lloyd y Streep trataban de humanizarla y, por lo tanto, de comprenderla. Humanizar o comprender no significa hacer apología de las decisiones tomadas por ella. En ese aspecto, la Thatcher que se nos muestra es una persona con muy pocas ideas, pero muy firmes. Es una mujer que lucha en un mundo de hombres y, contra todo pronóstico, les gana. Pero al mismo tiempo, es alguien con una total carencia de empatía que comete errores de bulto que por azar las masas convierten en éxitos, por ejemplo, la Guerra de Las Malvinas. Es memorable la aparición en escena de Denis, su marido, para señalar la paradoja que supuso pasar de ser un desastre a una heroína.

Aún así, queda implícita la pregunta sobre cuándo empieza realmente su demencia.

La cinta contiene referencias a la situación que vivimos ahora. De hecho, para entender la crisis actual tendríamos que remontarnos a su mandato y al de su colega Ronald Reagan.

Se propuso cambiar el mundo y, desgraciadamente, lo cambió.




PD/ Eso sí, eché de menos alguna referencia al asunto Pinochet, a quien la ex-premier fue a visitar durante su detención en Londres en calidad de amigos... y cómplices.


Origen de la imagen en http://blogs.formulatv.com/destellosficcion/

1 comentario:

Mercè dijo...

En los Globos de Oro:
Meryl Streep se llevo el premio a la mejor actriz dramática por "La Dama de Hierro".
George Clooney, en la misma categoría por "Los descendientes".
Y Steven Spielberg, a la mejor película de animación, por "Las Aventuras de Tintín".

Mercè

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