jueves, 2 de febrero de 2012

Un ágora sin debates

Todas las ciudades deberían tener su ágora. Pero a pocas o a ninguna se les ocurre tal cosa.

¿Qué es un ágora?

En las ciudades de la antigua Grecia, un ágora venía a ser la plaza pública. También recibía este nombre la asamblea que se celebraba en ella. En otras palabras, un ágora es un lugar de reunión, discusión o debate.

Desde el 29 de octubre de 2009, los valencianos podemos presumir de tener un edificio al que llaman Ágora. Se trata de una obra carísima todavía inacabada (aunque sí inaugurada) situada en la Ciudad de las Artes y las Ciencias y que, sin embargo, no sirve para debatir.

En un ágora de verdad ocurre todo lo contrario: hay que escuchar, deliberar, proponer, elegir...

Y ¿para qué sirve entonces esta enorme construcción? Pues de momento está siendo un «Ágora para todo» menos para el debate.

Es sabido que ya ha servido para albergar:
  • El Open 500 de tenis, ¿o tennis?;
  • La Fashion Week;
  • El Campus Party;
  • Una prueba ciclista;
  • Un concierto de La oreja de van Gogh, y otro de David Guetta;
  • Y una  multitudinaria fiesta de Happy New Year.
¿No te llama la atención la abundancia de anglicismos para denominar lo que hacemos los valencianos aquí en 'nuestra' ciudad? Mientras ponemos obstáculos al uso de nuestra propia lengua (ver La 'gárgola' del Mercatbar), favorecemos que el inglés impregne nuestras mentes desplazando, incluso, el uso del castellano. Los valencianos estamos sometidos culturalmente por partida doble.

Si el Pont del Regne ha sido rebautizado popularmente como el de las Gárgolas, me dicen que a nuestro flamante edificio lo llaman "la Garrapata", porque tiene la forma de tal ácaro.

No era ésta la intención de Santiago Calatrava. Para el célebre arquitecto se trataba de simbolizar «la unión de dos manos». (Love Valencia, agosto de 2011)

Un ciclista que paró mientras tomaba las correspondientes fotos discrepa de la versión del artista y murmura algo sobre una concha.

Valencia es hoy una ruina. Lo sabe todo el mundo menos, al parecer, los propios valencianos que votarían de nuevo a los mismos brillantes gestores que se gastaron lo que no teníamos para, entre otras cosas, construir edificios de dudosa utilidad y de presupuesto galáctico.

Cuando lo terminen ¿acabarán utilizándolo como un ágora, aunque sólo fuera por hacer honor a su rimbombante nombre? Me temo que no. Según tengo entendido, las condiciones acústicas complican mucho que la gente entienda lo que se dice debido a las reverberaciones.

Aunque la pregunta previa sería saber si a los valencianos nos gusta debatir.

Porque podría ser que no.

Imagen del autor.

1 comentario:

Mercè dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=eldtKf4CXkU

Y no son culpables de nada...hmmmm

Mercè

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