sábado, 31 de marzo de 2012

29M: El día de las farolas encendidas

Ayer, en Twitter, hubo pitorreo a costa de los ayuntamientos que optaron por mantener el alumbrado público encendido durante la jornada de huelga, entre ellos los de Madrid y Valladolid. Esta acción respondía a un intento a la desesperada por maquillar la caída del consumo eléctrico como indicador del éxito de la convocatoria.

A pesar de la manipulación por parte de los medios masivos de comunicación, conservadores y neoliberales en su mayoría, las redes sociales y el boca a boca se encargaron de desenmascarar el intento.

Por otra parte, el profesor Vicenç Navarro se encarga en su bitácora de demostrar que la caída fue realmente de un 87% y no de un 22% como afirman los voceros de la derecha. Pero Navarro también dice que:
«[...] lo que alcanzó unos niveles de cinismo (y no hay otra manera de definirlo) inadmisibles es cuando el gobierno PP, a través de la Ministra de Trabajo, indicó que el gobierno estaba llevando a cabo las medidas que el pueblo español, a través de las últimas elecciones, había instruido al gobierno a realizar. En realidad, ninguna de las reformas impuestas por el gobierno Rajoy estaba en su programa electoral. La huelga general, por lo tanto, era también una protesta en defensa de la democracia española, protestando por el incumplimiento de las promesas electorales del PP». (NAVARRO, Vicenç, en Pensamiento Crítico, 30/03/2012)
¿Fue la huelga un fracaso como insisten los medios afines al PP? De nuevo en Twitter, encontramos reflexiones como la que nos propone Mónica Oltra:
«¿Por qué los mismos que dicen que la huelga fue un fracaso, se quejan de los millones de pérdidas que ha supuesto para 'España'? ¿En qué quedamos?» (https://twitter.com/#!/monicaoltra/status/185611024945254400)
Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Sobre los hechos violentos acaecidos en Barcelona, Vicenç Navarro concluía que:
«El 99,8% de todos los participantes fueron no violentos. ¿Por qué entonces se dio tanta cobertura a los violentos?  La imagen deseada era relacionar una huelga general con un acto violento. Es así como la imagen de uno de los eventos políticos, económicos y sociales del año, la huelga general, se intenta desacreditar por los medios del establishment mediático del país al servicio de las fuerzas conservadoras responsables del subdesarrollo social de España». (NAVARRO, Vicenç, en Pensamiento Crítico, 30/03/2012)
Desacreditar, manipular, ¿es esa la misión de los medios masivos de comunicación en España? Bueno, también son grandes empresas y no podemos esperar, en consecuencia, que se comporten de un modo neutral. Es más, en una economía de libre competencia no cabe esperar ni siquiera que se mantengan dentro de los límites deontológicos, pues responden a intereses que tienen que ver con la defensa de eso que llaman los mercados, y no con el derecho de la gente a estar bien informada.

Acabo con la reflexión, también procedente de Twitter, de Francisco Artacho que dice:
«Lo que está claro es que los episodios de violencia le vienen muy, pero que muy bien, al Gobierno y a la derecha». (https://twitter.com/#!/Artatxo/status/185467525067309056)
Que cada cual saque sus propias conclusiones.

La imagen procede de una fotogalería del diario digital 20 minutos. Su leyenda dice así: «Farolas encendidas el 29-M. Decenas de internautas han denunciado, sobre todo en Twitter, que se han mantenido muchas farolas encendidas en algunas ciudades durante la huelga general para falsear los datos sobre consumo eléctrico en este 29-M. (Occupy Spain)». (http://www.20minutos.es/galeria/8426/0/21/farolas-encendidas-el-29-m/)

viernes, 30 de marzo de 2012

29M: La Contrarreforma

Los motivos que da Esperanza Aguirre para arremeter contra la huelga general convocada para hoy [día 29], son los siguientes:
  1. que se hace «sin respetar los 100 días de cortesía» al gobierno de Rajoy;
  2. que, a su juicio, «es una huelga que solo persigue arruinar todavía más a España»;
  3. y que «es la revancha de los partidos que quieren ganar en la calle lo que han perdido en las urnas».
El primero motivo resulta ser erróneo ya que, teniendo en cuenta que Mariano Rajoy tomó posesión de su cargo de presidente del gobierno el 21 de diciembre del pasado año, el 29 de marzo se cumplen los 100 días. Aguirre debería repasar sus cuentas. ¿O no? [ver comentarios]

En el segundo no sé si acierta o no, pero lo importante sería considerar que los huelguistas persiguen que las medidas del gobierno no arruinen aún más a los españoles. Los políticos, especialmente los de la derecha, tienden a confundir los intereses de España con los de los bancos, la Iglesia y las grandes empresas, mientras que se olvidan de los ciudadanos, de los españoles.

Con el tercero casi que estoy de acuerdo. La confusión de la mandataria madrileña está en si se puede o no gobernar en contra del pueblo. Evidentemente, ella piensa que sí pero, como buena liberal, debería recordar las palabras del padre del liberalismo, John Locke (1632-1704), que abogaba por el derecho a la rebelión cuando el gobierno se excedía en su tiranía:
«La finalidad del gobierno es el bien de la humanidad —sostiene Locke—. ¿Y qué es mejor para la humanidad? ¿Que el pueblo esté permanentemente sometido a la voluntad irrestricta de la tiranía, o que los gobernantes estén expuestos, ocasionalmente, a que se les oponga resistencia, cuando el ejercicio de su poder se vuelve exorbitante y lo emplean en aras de la destrucción y no de la protección, de las propiedades de sus súbditos?». (SCATIZZA, Pablo, en 8300.com.ar 21/07/2009)
Se queja Aguirre, con razón, de que los sindicatos no actuaron contra las medidas del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero:
«Pedimos a los ciudadanos que cumplan con su trabajo porque nos parece totalmente increíble que los sindicatos callasen cuando con el anterior Gobierno se perdían 3.000 puestos de trabajo al día». (MARCOS, José, en El País, 29/03/2012)
Pero si el PP hubiera hecho lo contrario que el PSOE, los sindicatos tampoco estarían hoy haciendo huelga, ¿verdad? El caso es que las medidas propuestas por Rajoy significan un deterioro aún mayor en los derechos de los trabajadores y la Reforma supone un gran retroceso en el tiempo, algo de lo que no parece muy consciente Aguirre cuando ella misma argumenta así:
«Nos parece absurdo que se prevean los llamados piquetes informativos. ¡Son un vestigio de principios del siglo pasado! Explicar a gritos en las cocheras de la EMT que hay una huelga… Lo que pasa es que los piquetes van a ir a coaccionar a los trabajadores que quieren ir a trabajar». (MARCOS, José, en El País, 29/03/2012)
En realidad, la Reforma que Rajoy nos propone nos lleva de vuelta al siglo XIX y no al XX como ella sugiere. Por otra parte, también Aguirre es de las que se suman a la serie de coacciones con las que la patronal y los políticos están tratando de amedrentar a los trabajadores. Dice:
«Por eso, el PP pide a todos los ciudadanos que cumplan con su deber cívico, que denuncien cualquier acto de violencia y las coacciones que se cometan [...] y a colgar en las redes sociales fotografías y vídeos». (MARCOS, José, en El País, 29/03/2012)
Lo más chocante de todo ésto es que el mismo gobierno de Rajoy admite que no se crearán nuevos puestos de trabajo. Por lo que se ve, eso ocurrirá en el más allá. Es decir, hay que tener fe en que todo se arreglará algún día aún cuando las medidas de ahora lo estropeen aún más.

Tal vez por eso, Rouco Varela no sólo secunda la Reforma Laboral, sino que censura a los miembros de su Iglesia que sí están más cerca de los problemas de la gente y se oponen a ella, como han hecho la HOAC y la JOC. Desde Periodista Digital nos llega la ironía: «Rouco vuelve a cubrirse de gloria».

La sorpresa más humana de la semana la ha dado Antonio Algora, obispo de Ciudad Real, que sí ha criticado la Reforma:
«Llevamos muchos años ya de nuestra democracia donde siempre los perdedores en el concierto social, repito, siempre, son los mismos y siempre los más débiles». (El Economista, 27/03/2012)
¿Un obispo hablando del prójimo? ¿Quién interpreta mejor el mensaje de Jesús, Rouco o Alcora? ¿Y qué dice su jefe?

En su reciente visita a Cuba, Benedicto XVI afirmaba que «Cuba y el mundo necesitan cambios». Concretamente, el jefe del Vaticano animaba a desterrar «posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales que tienden a hacer más arduo el entendimiento e ineficaz el esfuerzo de colaboración». (La Vanguardia, 29/03/2012)

Pero para hacer eso, ¿no sería mejor empezar por su propia casa?


Imagen del autor: manifestación contra la Reforma en Valencia el 19/02/2012

jueves, 22 de marzo de 2012

Salida del paraíso

Cuando me acerqué a ella pensé que estaba muerta. Aún así, la fotografié pues no siempre tengo la oportunidad de observar una serpiente tan de cerca. Normalmente se esconden a mi paso.

De repente se volvió hacia mí, estirando todo su cuerpo, girando sobre sí misma. Busqué una rama y, con mucho cuidado, la aparté de la calzada. Temía que pasara otro vehículo y la rematara. Conservaba la esperanza de que una vez en la cuneta conseguiría sobrevivir.

En eso llegó un vehículo y de él bajaron un hombre y una mujer. Buscaban la serpiente. Les advertí que aún estaba viva. Me explicaron que la habían visto al pasar y que dieron la vuelta para verla de cerca. Se presentaron como biólogos. Se hallaban en la zona para inspeccionar los acuíferos con vistas a organizar una visita académica con sus alumnos.

No pude evitar pensar en el simbolismo del momento. Un hombre, una mujer y una serpiente. Todo ocurría, además, junto a la puerta de entrada de una finca en la que hay un huerto de olivos además de ciertos árboles frutales, ¿algún manzano, tal vez? En efecto, parecía una variación sobre la escena del Génesis. Sólo que esta vez había un testigo, yo mismo. Claro que entonces también lo habría ¿pues quién escribió si no ese bonito cuento? ¿Adán, Eva, o Dios? [1]

Con toda naturalidad, la bióloga levantó la serpiente cogiéndola por el extremo opuesto a la cabeza. Pude verla entonces en toda su extensión y comprobé que era aún más larga de lo que en un principio supuse: entre 130 y 150 cm. Me informaron que se trataba de una culebra común y que era de las grandes, aunque las hay que superan los dos metros. Creo recordar que incluso me dijeron su nombre científico: Malpolon monspessulanus. Lo raro es encontrarlas en febrero. Estaban saliendo, eso sí, unos días de mucho calor. Los ofidios suelen buscar el asfalto porque allí encuentran un calor extra.

Lo que más me sorprendió es que fuera venenosa, pues pensaba que la única especie peligrosa de los bosques mediterráneos era la víbora. De todas formas, no representa mayor peligro para el ser humano que una picadura de abeja. Además, para ello sería preciso introducirle un dedo en la boca ya que el veneno lo tiene en la parte posterior de la misma. Estábamos ante una gran cazadora de ratones, me contaron, pues cuando ésta encuentra una ratonera no deja uno vivo: los devora a todos.

Desgraciadamente, el animal no sobreviviría. La herida le había perforado el pulmón. Así que finalmente se la llevaron y yo quedé de nuevo solo frente a aquella puerta, ¿la del paraíso?

Desde otro punto de vista, parece que nuestra vida consiste en un continuo salir y volver a entrar en el paraíso. Tenemos momentos felices y momentos tristes. Grandes ilusiones y también enormes decepciones. Lo bueno y lo malo se mezclan pero, en todo caso, creo que resulta más fácil salir que volver a entrar. Nuestra culebra, desde luego, ya no volvería. Su salida del paraíso había sido la última.

Mientras pensaba en todo esto y casi sin darme cuenta, había sacado de la mochila una manzana y le dí un buen mordisco.

[1] Recuerdo una cena muy agradable con unos amigos en Barcelona, hace unos tres o cuatro años, donde hablamos de este tema largo y tendido. La fábula a unos les parecía horrible y tremendamente patriarcal mientras que otros defendían su belleza como referente cultural. 
La fotografía es del autor de estas líneas.

domingo, 11 de marzo de 2012

La máscara de Gallardón

Los sectores más retrógados de nuestra sociedad cambiaron rápidamente su opinión sobre Alberto Ruiz Gallardón cuando éste se quitó su máscara de pseudoprogre. Pasó de villano a héroe. Atrás quedaron los tremendos insultos que le dedicó un siempre desatado Federico Jiménez Losantos, cuando todavía estaba al frente de los micrófonos de la COPE.

En el colmo de la hipocresía y del disparate en el que se ha convertido este gobierno será él, y no otro, el encargado de desmontar los avances que se lograron en los últimos años. Así se confirma una vez más que la historia de España —como dijo Ramón Carande— puede resumirse en dos palabras: «demasiados retrocesos».

Para Ignacio Escolar, el ex-alcalde de Madrid está dando un giro a la derecha (desde la derecha) en una estrategia calculada:
«Su cartera no es de las que dan titulares, pero la está exprimiendo para sacar de ella todo el jugo político posible, para recolocarse ideológicamente dentro de la línea dominante en su partido. Para intentar en la primera crisis de Gobierno el ascenso a una vicepresidencia». (Escolar.net, 09/03/2012)
De momento, ya ha conseguido el respaldo de los suyos pues «nada como el ataque exterior para apretar las filas». El mismo Escolar escribió un día antes una entrada en su blog que denunciaba la «hipocresía estructural» del ahora ministro de Justicia.
«Si al ministro de Justicia le preocupa “la violencia estructural” contra la mujer, que no toque la ley del aborto. La solución no está en su departamento, estaba en el extinto Ministerio de Igualdad, en las leyes contra la violencia de género y contra la discriminación de la mujer; esas medidas de las que tanto se burló el PP cuando estaba en la oposición y que hoy no se sabe con qué dinero se van a pagar». (Escolar.net, 08/03/2012)
Mientras, en La Razón se hacen eco del apoyo "unánime" que recibe Gallardón por parte de los médicos que rechazan la actual ley de plazos, siempre según un informe de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Madrid. El objetivo del mismo, por lo que parece, es fomentar una mayor responsabilidad de las conductas sexuales.

Las réplicas de las mujeres no se hicieron esperar. Desde El Mundo, Cristina Fallarás se dirige directamente al ministro en estos términos:
«[...] existe, efectivamente, una violencia estructural que permite que un ministro de Justicia utilice las dificultades de la maternidad como ejemplo de violencia de género con la frivolidad con la que usted lo hace. Una violencia estructural que considera el derecho de una mujer a interrumpir su embarazo como el fruto de una coacción externa y no como una decisión consciente, voluntaria y nunca fácil. Una violencia estructural que sigue empujando a los hombres a considerar a las mujeres como seres en perpetua minoría de edad y víctimas de las decisiones que otros toman o les empujan a tomar». (El Mundo, 07/03/2012)
Es más, la autora analiza la violencia intrínseca que se esconde tras las palabras del político:
«El puñetazo que yo recibo por el simple hecho de que usted quiera intervenir en esa decisión partiendo de la base de que es una desgracia que usted, varón, rico, católico y con un futuro asegurado, puede solucionar».
Intervenciones ha habido muchas. Destaco la ironía de María Pazos cuando señala los puntos en los que podría estar de acuerdo con el ministro si este razonara de un modo más lógico y transparente:
«Él razona: obliguémoslas a tener esos hijos que lógicamente no quieren tener. Como tienen miedo de tirarse a la piscina, empujémoslas. Esto no se lo ha inventado él: es el principio rector de las políticas llamadas 'natalistas': impidamos a las mujeres el acceso a la educación, al empleo, al aborto, a las libertades civiles, porque si acceden van a abandonar su función suprema que es la maternidad (el Ministro lo llama 'derecho'). 
El problema es que ese viejo razonamiento no funciona, y resulta que en los países más tradicionales es donde menos criaturas nacen. De hecho, los países con mayores tasas de fecundidad de Europa son los países nórdicos, que es donde las mujeres no tienen que abandonar sus puestos de trabajo si deciden tener criaturas; y donde pueden abortar con todo tipo de garantías si no desean ser madres». (Attac, 11/03/2012)
Hace tiempo que vengo oyendo que Gallardón está alejado de la realidad. Como cuando pretendía limpiar de mendigos las calles de Madrid, siendo aún alcalde. Un comportamiento que, como buen católico, él disfrazaría de 'buen samaritano'. Otra careta.
«Estamos hablando no de echarles de la calle, sino de dotarles de recursos asistenciales». (Público, 13/04/2011)
¿Violencia estructural?


La imagen del Gallardón orante es de La Razón.

viernes, 9 de marzo de 2012

El héroe de los 'machonazis'

La ocurrencia de Ignacio Bosque, avalada por la RAE, ha animado a la tropa de machonazis [1] hispanos que no han tardado en procamarlo su héroe. Así escribía Hermann Tersch en su Twitter:
«Ignacio Bosque. El hombre que puso a las feministas en su sitio. Se tragó todos los catecismos lingüísticos feministas. Un héroe, sin duda». http://bit.ly/Aj2DX5
 Loas a las que se suma otro provocador, Arturo Pérez Reverte:
«Estaba siendo intolerable el matonismo casi indiscutido de las ultrarradicales feminazis. Cada vez más crecidas con la impunidad». http://bit.ly/wvLHDa
Aclaro que aún no siendo seguidor (follower) suyo, y mucho menos lector, resulta difícil no encontrarse con sus exabruptos cuando se navega por las redes sociales.

La conversación prosigue a través de los tuits:
«¿Feminazis? —quiere saber Carolina— ¿Qué término es ese? Es muy despectivo llamar así a las mujeres, tengan razón o no». 
«Feminazi = talibana ultrarradical del feminismo, habitualmente dogmática, fanática y subvencionada por un gobierno o autonomía». http://bit.ly/yQW6iF
Misoginia sin complejos.

En el Abc titulaban uno de sus artículos de la siguiente manera:
«La RAE desmonta la cruzada para implantar un lenguaje no sexista». http://bit.ly/AgnZLm
No deja de sorprenderme que quienes se apuntan a todas las cruzadas utilicen esa palabra para denunciar lo que no les gusta. De hecho, ¿no es la figura de Bosque más asimilable a la de un santo cruzado?

Hay opiniones favorables al informe de la RAE que no caen en el insulto fácil, como la de ex-directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral, que no ve que ganan las mujeres con la propuesta de un lenguaje no sexista y se lamenta por la costumbre de «pervertir nuestra maravillosa lengua castellana».

¿Pervertirla? Pero, ¿acaso no es cierto que el castellano es bastante machista? ¿No se podría hacer algo desde la Real Academia para que dejara de serlo? En esa línea está Inés Alberdi quien critica la falta de interés por parte de la institución:
«¿Dónde están sus análisis y sus recomendaciones para dar un uso más de acuerdo con la igualdad de género? La Academia es, como dice el profesor Bosque, la institución que debe vigilar por el buen uso de la lengua, pero esto no le ha parecido un problema o no le ha interesado».
Y añade la catedrática:
«No entiendo que el informe de la RAE se refiera constantemente al criterio de autoridad de las escritoras, olvidando que si hablamos de si la lengua hace invisibles a las mujeres este es un problema que puede ser denunciado tanto por hombres como por mujeres. Olvida que defender los derechos de las mujeres no es una cuestión femenina sino de todos». http://bit.ly/yGjXYb
En eso está Javier Vizcaíno al que no le pasan inadvertidas las coincidencias del calendario:
«Tal vez sea sólo casualidad, pero tiene su aquel que en vísperas del 8 de marzo, cuando se sacan del ropero las mejores intenciones para volver a guardarlas mañana, la Real Academia Española se haya descolgado con un denso informe sobre las guías que recomiendan un uso no sexista de la lengua». http://bit.ly/z8ZIaK
No, el lenguaje no es nada inocente. La RAE tampoco.

En su réplica, Mercedes Bengoechea nos advierte que la sociedad cambia pero la Academia no. Y señala, entre otras cosas, lo siguiente:
«Curiosamente el informe de la RAE está lejos de reconocer que una de las características de las lenguas es su permanente estado de evolución. Quizá porque la mayoría de sus miembros no son lingüistas». http://bit.ly/wcSjhP
A Ignacio Bosque, que sí es lingüista, le ha salido un serio competidor en Alberto Ruiz-Gallardón al introducir un nuevo tema de debate que ha estado más de 48 horas como trending topic: la violencia estructural que obliga a abortar. A partir de ahora, ambos competirán por ganarse el favor de los machonazis. Yo apuesto por Gallardón.

¿Estamos ante una reacción contra las mujeres como la que denunció Susan Faludi en 1991? ¿Es ésta otra guerra no declarada contra la mujer moderna? [2]


[1] El término 'machonazi' no es de mi invención. Ya lo usaba el Institute for First Amendment Studies en 1995. Aún así, os propongo una definición simple: machonazi = aquellos o aquellas que utilizan el término 'feminazi' para referirse a otras personas.
[2] FALUDI, Susan. 'Reacción. La guerra no declarada contra la mujer moderna'. Anagrama. Barcelona, 1993

En la fotografía, Ignacio Bosque en la RAE:
http://www.elpulso.es/Politica-y-Economia/Nacional/La-RAE-arremete-contra-las-guias-del-lenguaje-no-sexista.html

lunes, 5 de marzo de 2012

Wilson llega a casa

Me encanta recibir regalos, pero si es por sorpresa aún más.

Nada más irse el cartero, me ha emocionado abrir el paquete y descubrir a Wilson. Un auténtico balón de volleyball con la huella impresa de la mano de Chuck Noland (Tom Hanks) marcada en rojo. La que luego  humanizará en aquella isla desierta para tener alguien con quien hablar. En la película Náufrago (2000), el amigo de este moderno Robinson Crusoe ya no es el indio Viernes, sino el balón Wilson.
«Bienvenido, navegante Wilson».
Wilson me hará ahora compañía y hablaré con él. Eso es seguro. No, no es locura. Mis vecinas hablan con los perros y gatos del barrio como si éstos fueran a responderles en cualquier momento. Que lo hacen, con ladridos o maullidos que son recibidos entre gran alborozo. Lo mismo les ocurre a mis amigos con su Caruso, un canario que con su amplio repertorio de arpegios y gorgoritos nos alegra el día.

Los humanos tenemos tendencias animistas, de eso no hay duda. ¿Acaso piensas que Wilson no tiene su propia alma? ¿O no se las ha apañado para venir a instalarse en mi casa? (Eso sí, con la complicidad de alguno/a de mis queridos/as lectores/as).

Como dije en otra ocasión, debo a Wilson que un buen número de visitas lleguen hasta este blog. Muchas de ellas se quedan, supongo, y otras puede que se sientan algo defraudadas. De hecho, de eso es de lo primero que voy a hablar con Wilson: ¿De qué hablamos en esta bitácora? ¿Quién es nuestro público?

Habrá de todo, como suele ocurrir. Gente a la que le gusta lo que aquí se escribe y otros que se enganchan, simplemente, porque me detestan. Pero hoy son los primeros los verdaderos protagonistas. Y sólo puedo decir una cosa:
«Gracias. Gracias mil».


viernes, 2 de marzo de 2012

Como después de una guerra

Es de humanos buscar en el pasado explicaciones para el presente o incluso perspectivas para el futuro. Hace unos días, alguien me decía que había que ser optimistas respecto a la salida de la crisis pues hemos salido de otras situaciones peores, «como después de una guerra». Yo le escuchaba con atención por dos razones: 1) porque era un experto en eso que llaman especulación financiera, y 2) porque de siempre me ha interesado el fenómeno de la guerra y las motivaciones que nos llevan a realizarlas, que supongo deben estar relacionadas con lo que se espera conseguir con ellas.

Me aclaró que se refería a nuestra Guerra Civil y a la Segunda Guerra Mundial. Después de éstas, tanto España como Europa se recuperaron económicamente del desastre.

Como suele ocurrir en estos casos, mi interlocutor tenía fe en la efectividad de las medidas del gobierno de Rajoy al tiempo que despotricaba de la etapa en que era Rodríguez Zapatero quien gobernaba. De nada hubiera servido hacerle ver que ambos tomaron las mismas recetas del neoliberalismo, si bien, las de Rajoy están siendo más duras. Así que mi apunte fue por otro lado:
«Las medidas económicas que se adoptaron después de la  Segunda Guerra Mundial fueron exactamente las contrarias a las que se están aplicando ahora con la crisis».
En efecto, en lugar de recortar gastos se acometieron obras financiadas por el Estado que reactivaron el consumo interno ya que los ciudadanos disponían de un salario. Los recortes de Rajoy, en cambio, generan más paro y por lo tanto impiden que la gente gaste el poco dinero que tiene. Los únicos que ganan son los ricos que pueden pujar a la baja.

Más tarde, otra persona me hizo reflexionar en términos malthusianos sobre el hecho de que esto aún podría ser peor que una guerra debido a que no hubo el descenso de población que éstas provocan. Sin embargo, las teorías de Thomas Malthus (1766-1834) quedaron anticuadas. Nunca hemos producido tantos alimentos y recursos como ahora. El problema está en la distribución, no en la producción.

Pero el que una teoría se demostrara como falsa no significa que haya todavía quienes creen en ella. Alguien dijo que «en tiempos de crisis los humanos no atendemos a nuestras razones, sino a nuestras emociones». Emociones que pueden llevarnos a buscar al guía, al hombre fuerte, como ocurrió con el fascismo de entre-guerras, o bien nos dirijan hacia la empatía y la solidaridad.

Creo sinceramente que es la estupidez de las élites la que nos llevará por el camino de las soluciones injustas que fomentarán inevitablemente la violencia. El sistema, como se ve, se resiste al cambio. De hecho, estoy muy de acuerdo con Juan Manuel Sánchez Gordillo, el alcalde de Marinaleda, cuando afirma:
«No se puede estar indignao, ni ser rebelde, ni llamarse ecologista ni llamarse nada, ni humanista siquiera, si no planteamos el cambio del sistema». (Rebelión, 28/02/2012)
En la imagen, el autor de estas líneas junto a un búnker de la Segunda Guerra Mundial construido por el ejército alemán en la costa atlántica de Francia. Actualmente, se encuentra cubierto de grafitis en su totalidad. (Fotografía de Josep Vicent Rodríguez)