domingo, 27 de mayo de 2012

Spain is different

Uno de los lemas del franquismo que hizo fortuna fue el acuñado por su ministro Manuel Fraga, luego fundador del Partido Popular (PP): "Spain is different".

¿Es España diferente? ¿Diferente a qué? ¿A Alemania, por ejemplo?

La final de la Copa (la del Rey) ha levantado ampollas en la capital de España, de esa España única que a unos cuantos les gustaría ver definitivamente instalada bajo una sola bandera, un solo himno y una sola lengua. Por eso, ver Madrid invadida por ciudadanos que portan senyeras o ikurriñas, hablan catalán o euskera, y además se ponen de acuerdo en silbar contra la marcha real, son cosas que les repelen.

El diario La Razón titulaba su portada del día después de esta guisa:
«90 minutos de fútbol. 21 segundos de ultraje».
Y la de hoy de esta otra:
«Orgullo de España. Tras el bochornoso espectáculo de la Copa del Rey en el Calderón, "La Roja" regresa como símbolo de unidad y la fuerza de nuestro país».
Y en el pie de foto añade:
«La selección española celebra su triunfo ayer ante Serbia (2-0) en Suiza, donde las gradas se llenaron banderas de España».
Siendo que en la industria de los medios todos barren hacia el mismo lado, no es de extrañar que Pedro Jota Ramírez, el director de El Mundo, tuiteara lo siguiente:
«La conducta de los asistentes a la final prueba que el nacionalismo embrutece».
Pero ni La Razón, ni El Mundo, ni Abc, ni El País,... acertaban a denunciar que, pocas horas antes, banderas fascistas y nazis se concentraban impunemente en la plaza de Chamberí. La marcha estaba autorizada y esta vez no hubo cargas policiales como las sufridas por los estudiantes en Valencia, los indignados en Barcelona o los laicos en Madrid. El nacionalismo español no solo embrutece, sino que además nos avergüenza ante Europa.

La policía requisaba esteladas mientras toleraba las banderas con símbolos franquistas o de las SS. A los que accedían a Madrid desde el País Vasco les esperaba una sorpresa:
«Buena parte de los miles de aficionados del Athletic que han partido hoy hacia Madrid para asistir a la final de Copa entre el Athletic y el Barcelona se hallan atrapados en kilométricas retenciones que han bloqueado Lerma, Segovia y a la altura del peaje de Burgos. En un alto de Somosierra, un control de la Guardia Civil dificultaba la circulación. Además, agentes del cuerpo están multando a los hinchas que sacan las banderas al exterior del vehículo». (El País, 25/05/2012)
En medio de esta fiebre antinacionalista, el ministro de Asuntos Exteriores afirma que los silbidos contra el himno debilitan la identidad nacional y suponen un perjuicio no solo a los intereses de la nación, sino de todos los españoles. (El País, 26/05/2012)

Pero, del mismo modo, José María García Margallo debería reflexionar sobre si esa unidad ha de venir impuesta por el Monarca o ha de emanar de todos los españoles. Porque si pretendemos que a los catalanes y vascos les guste eso de ser españoles, tendríamos que vender mejor, mucho mejor, lo bueno que hay en esa presunta unidad. Unidad que, desde Felipe V (el primer Borbón) ha sido un empeño que se ha saldado con una enorme represión contra los que no encajan en ese modelo.

Todo parece indicar que los españoles navegamos con el ancla echada en el franquismo cuando no en lo peor de la tradición borbónica. Cabe recordar lo que, en su día, puntualizó el dictador:
«Franco en 1956: "Somos de hecho una monarquía sin realeza. No somos una provisionalidad: la Falange podría vivir sin la monarquía, pero no la monarquía sin la Falange"». (El País, 25/05/2003)
Hoy, es a través de los símbolos que comprobamos cómo esa "unidad de destino" sigue constituyendo una amenaza real. España podría ser "la cuna del fascismo", dicen los manifestantes de la derecha extrema que el PP tolera.

Los alemanes supieron cortar con su pasado nazi. Nosotros, no.

jueves, 24 de mayo de 2012

Que viva la Copa (la del Rey)

De cara a la final de este viernes, buena la ha liado Esperanza Aguirre con sus declaraciones.

Siempre dispuesta a saltar a la arena política en su mejor versión de "bombera pirómana", dijo que la final de fútbol de la Copa del Rey se suspendería en caso de que las hinchadas de ambos equipos pitaran contra el himno nacional.
«Si hay parte de los aficionados que quieren silbar, pues mire usted, el partido no se va a celebrar, así de claro». (As, 23/05/2012)
La presidenta de la comunidad de Madrid emulaba con este gesto a Nicolás Sarkozy quien ya advirtió que la próxima vez que se pitara contra La Marsellesa el partido sería suspendido. Lástima que éste ya no podrá cumplir su promesa una vez que los franceses le negaron su apoyo como presidente de Francia.

Y es que estas cosas de los símbolos patrios hay quien se los toma a la tremenda... al tiempo que otros se lo toman a pitorreo. Mira si no, la imagen de El Jueves donde anticipan en clave satírica lo que podría ocurrir durante el encuentro. ¿Veremos a La Espe en plan espontánea correteando desnuda sobre el césped del Calderón? Me temo que no, aunque no lo descarto.

Como ella dice, la libertad de expresión le ampara. Lo contradictorio de su discurso es que en su amenaza de suspensión subyace su intolerancia a que sean otros los que manifiesten sus sentimientos.

Por otra parte, ¿que mejor ocasión para un monarca, o para su príncipe, que escuchar lo que el pueblo tiene que decirle?

Pero, ¿acaso quieren escuchar? Da la impresión que no. Por eso el Real Madrid se apresuró a negar su estadio para la celebración del encuentro. Recordemos que el Santiago Bernabeu tiene un aforo de 85.454 espectadores, mientras que al Vicente Calderón sólo accederán 54.851, que aún así, muchos son.

Y si no quieren escuchar, menos aún quieren comprender. Porque la pregunta que deberíamos hacernos todos, monarca incluido, es: ¿Por qué pitan?

Como política de respuestas fáciles, Aguirre ya nos ha anticipado la suya: son antiespañoles.

Bueno, hay algo más, seguro. Nos enteraríamos de ello si hiciéramos el esfuerzo de escuchar y comprender, pero ya hemos dicho que no se hace.

Podríamos replantear la cuestión en otros términos. Si realmente lo que se pretende es que el himno nos represente a todos y a todas, ¿por qué seguimos con el chuntachunta? Si realmente el Rey sigue empeñado en hacer el ridículo, ¿por qué no abdica, o directamente proclamamos la Tercera República? Si queremos que en la periferia se sientan orgullosos de ser españoles, ¿por qué desde el centro político se complacen en mostrar tanta antipatía?

No obstante, ni siquiera su partido, el PP, ha apoyado las ocurrencias de Aguirre. Pero sí ha encontrado un apoyo, no tan sorprendente, en Rosa Díez, la líder de UPyD:
«Si les repugna la figura institucional que les va a hacer entrega de la Copa lo tienen tirado: que no la jueguen». (As, 23/05/2012)
Si se me permite la ironía, lo más inteligente sería llevar la línea argumental de Aguirre y Díez hasta sus últimas consecuencias: Si no les gusta que la Copa del Rey la gane el Barça o el Athletic, que suspendan el campeonato y ya está. Y eso que nos ahorramos.
¡Que vivan los recortes! ;- )

martes, 22 de mayo de 2012

En la zozobra mediática

Habrás visto que estos días escribo poco. Lo cierto es que lo hago en La zozobra mediática que es una bitácora (o blog) donde escribo sobre el poder de los medios de comunicación y el desafío que la comunicación en las redes sociales plantea a las elites.

Estoy de acuerdo con Chomsky y Herman en que la aparente libertad de expresión y la también aparente falta de censura en los medios de comunicación masiva esconde un eficaz modelo de propaganda al servicio de los opulentos y, por lo tanto, del sistema.

No es fácil de detectar ni de asimilar que así sea. En mis últimas entradas en La zozobra mediática me refiero a los cinco filtros que Chomsky y Herman enumeran y analizan en Los guardianes de la libertad. (CHOMSKY, Noam; HERMAN, Edward, S. 'Los guardianes de la libertad: Propaganda, desinformación y consenso en los medios de comunicación de masas’. Crítica. Barcelona, 2000)

Lo que sí puede resultar más evidente es que perdemos gran parte de nuestro tiempo en hablar de fútbol, por ejemplo. Y esta bitácora es un claro ejemplo de ello.

De hecho, estaba tentado a escribir sobre ese "fútbol que también existe" y que acaba de ganar la Champions. Pensaba que la forma de ganar del Chelsea elimina el valor que le damos a la meritocracia. Hacer méritos no significan, necesariamente, una garantía para lograr el éxito. A veces, muchas veces, el premio vendrá de la casualidad, de la suerte o, si hemos de hacer caso a Mourinho, del arbitraje y los complots.

Pero no. No hablaré de fútbol esta vez. La próxima entrada puede que la dedique a... la Fórmula 1 ;- )

¿Pan y circo, decías?

La imagen es de http://pseserino.blogspot.com.es/2010/10/la-morosidad-de-rtvv-ahoga-los-clubes.html

martes, 8 de mayo de 2012

No quieren pagar

Los peajes de las autopistas se han convertido en el mejor termómetro para analizar la fiebre del sistema. En Cataluña se ha extendido la práctica de quienes no quieren pagar el peaje arguyendo que éstos ya debieron desaparecer en 2004, es decir hace ocho años. Además, y en contra de lo que el resto de los españoles suele pensar, los catalanes pagan más por conducir en este tipo de vías. Y ello porque el estado español no reinvierte en infraestructuras al mismo ritmo que lo hace en otras regiones de España. Sin embargo, cabe recordar que es Cataluña la que más aporta al gobierno de Madrid.

Más al Sur, en la Comunidad Valenciana, algunos conductores también se declaran insumisos, como hizo Josep Guia, del Partit Socialista d’Alliberament Nacional, (PSAN) al llegar al peaje de Algemesí:
«Jo no vull pagar. Vull passar sense pagar. Ja he pagat prou!». (Levante-EMV, 03/05/2012)
Según reconoce la concesionaria de autopistas Albertis, existe un vacío legal que impide sancionar a los conductores. Algunos empleados de la empresa han levantado la barrera pero dejando el semáforo en rojo con la intención evidente de que, al saltárselo, el vehículo incurra en una acción sancionable. Pero los insumisos ya lo saben y permanecen con el vehículo parado hasta que la luz verde se enciende. Es el caso de Uriel Beltrán en este vídeo:


Por su parte, desde la Generalitat catalana dicen entender el sentir de los ciudadanos al tiempo que les amenazan con multas de hasta 100 euros. Una vez más, los políticos demuestran que su sensibilidad está más próxima al capital que a los ciudadanos.

En esa línea de neoliberalismo duro coincide el representante del gobierno español:
«El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, se mostró partidario de que las autovías las paguen quienes las utilizan con su vehículo, al igual que en Francia o Alemania». (Levante-EMV, 03/05/2012)
En realidad, lo que García-Legaz propone es que las paguen sólo quienes puedan, siguiendo el credo capitalista. Y es que conducir por las autopistas viene a ser un lujo, o un robo, según se mire.

Tanto es así que cuando los conductores del centro de la península optaron por utilizar vías alternativas a las de pago o simplemente por quedarse en casa, el ministerio de Fomento se aprestó a tranquilizar a los bancos,... una vez más.
«El sector concesional y sus bancos acreedores demandan cuentas de compensación por un plazo de 15 a 20 años con el fin de ver compensado el evidente déficit de tráfico y acceder a la refinanciación de sus créditos. El hecho es que la banca quiere tener mínimas garantías de que los operadores de las autopistas pagarán sus créditos». (Cinco Días, 28/02/2012)
En cualquier caso, lo que se constata una vez más es la fuerza que adquieren las redes sociales.
«La concesionaria Abertis ha calculado que 2.500 conductores, un 1,5% de los usuarios de la AP-7 y la AP-2, han secundado la campaña #novullpagar, iniciada por un conductor que hace quince días colgó en la red social Youtube un vídeo con su negativa a pagar un peaje y los motivos que le conducían a ello». (Finanzas.com, 02/05/2012)
La acción individual puede ahora ser seguida por cientos y cientos de personas hartas de ver como se legisla en su contra y nunca se les tiene en cuenta. Los medios de comunicación tradicionales se ven entonces en la disyuntiva de sumarse al carro de la opinión pública o tratar de imponer sus mecanismos de propaganda inclinándose ante el poder que ellos mismos, como empresas que son, representan y defienden.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Más papisa que papa

La vi por casualidad, zapeando durante un partido del Barça. Era durante la Semana Santa y, ya se sabe, las televisiones programan películas de temas religiosos. Poco o nada ha cambiado en este sentido desde los tiempos del nacionalcatolicismo de Franco.

El caso es que me interesó porque aparentaba estar muy documentada en la Edad Media. Su título me desconcertó: 'La mujer papa' (2009). Luego averigüé que en su producción habían intervenido varios países: Francia, España, Reino Unido e Italia. No en vano —dicen— Europa hunde sus raíces en el Cristianismo.

A pesar del realismo logrado por el director alemán Sönke Wortmann, varias veces me pregunté si la historia, el argumento, podría ser real. En la Wikipedia se dice que está basada en una novela de la escritora estadounidense Donna Woolfolk Cross que se basa en la leyenda de que el papa Juan VIII era en realidad una mujer:
«Según la leyenda, una mujer habría ocupado el sillón papal después de León IV, bajo el nombre de Juan VIII. Esta mujer llamada Juana gobernó Roma durante dos años, cinco meses y cuatro días, y quedó al descubierto su condición femenina en una procesión en donde perdió el conocimiento, cayendo de su caballo al suelo debido a los dolores producidos por un inminente parto, que finalmente se produce allí mismo ante el estupor de los feligreses. La aglomeración humana se transformó en una horda descontrolada por la furia y lapidó en ese mismo lugar a la papisa y a su hijo». (Wikipedia)
Un final muy cristiano.

Según el Chronicon Pontificum et Imperatum, cuyo autor es el polaco Martin von Troppau (o Martín de Opava), la mujer habría llegado a Roma bajo el nombre de Johannes Anglicus (Juan el Inglés), procedente de Mainz (Maguncia), al sur de Alemania. Según ésto, el bávaro Joseph Ratzinger, no sería el primer alemán en sentarse en la silla de Pedro, como hasta ahora se nos había dicho. Pero no olvides que estamos —dicen— ante una leyenda.

La silla de Pedro solía tener un agujero por aquel entonces. La función de éste se ha relacionado con la suplantación de Juana pues obligó a la Iglesia a proceder a una verificación ritual de la virilidad de los papas electos.
«Un eclesiástico estaba encargado de examinar manualmente los atributos sexuales del nuevo pontífice a través de una silla perforada. Acabada la inspección, si todo era correcto, debía exclamar: Duos habet et bene pendentes (Tiene dos, y cuelgan bien)». (Wikipedia)  
Afirma César Vidal, referente cultural de la derecha española, que esa historia es falsa al tiempo que sugiere que detrás de ella hay un complot de los comunistas:
«Al final, la leyenda de la papisa Juana volvió a ser reutilizada por laicos y anticlericales durante los siglos XVIII y XIX e incluso por los defensores de sistemas totalitarios en el siglo XX. Ahora se añadía el detalle escandaloso —pero falso— de que todos los pontífices eran objeto de un tacto testicular antes de proceder a su coronación. La leyenda pretendía así —como en la Edad Media— imponerse a la Historia pero sus días de credibilidad estaban contados». (Libertad Digital, 09/03/2001)
Por otra parte, existen aún las sedes stercoraria (sillas con agujero en el centro) y pueden verse tanto en el museo del Louvre como en el del Vaticano. La explicación que se suele dar es que se trata de simples retretes.

Una leyenda que durante un tiempo fue aceptada como cierta incluso entre los responsables de la Iglesia. Sólo cuando se vio que la historia de la papisa se utilizaba como argumento contra el catolicismo, se procedió a restarle credibilidad. Según Vidal, todo fue como consecuencia de las crisis que padecía la Iglesia en esa etapa de la Edad Media.
«Su difusión se debió a los dominicos precisamente en una época en que la orden estaba siendo cuestionada por su entrega a la filosofía». (Libertad Digital, 09/03/2001)
Fue curioso que todo ello coincidiera en el tiempo con la polémica generada por la Iniciativa Pfarrer, iniciada por el sacerdote Helmut Schueller, y que ya se extiende por Austria, Alemania, Bélgica e Irlanda. Estos presuntos herejes, según algunos, podrían estar a punto de crear un cisma progresista:
«Permitirían a las parroquias oficiar la eucaristía sin sacerdotes, dejarían predicar a las mujeres y prometieron hablar frecuentemente a favor del sacerdocio femenino y el casamiento del clero». (Informador, 06/04/2012)
Por supuesto, Benedicto XVI condena la desobediencia de los austriacos. Y con ello, refuerza la idea patriarcal según la cual la mujer ha de estar sometida al poder de los hombres y cumplir con su papel de engendrar hijos. Y obedecer. No mandar.

Por eso, la idea de que una mujer haya podido llegar a liderar la Iglesia es aborrecible, para ellos.