martes, 8 de mayo de 2012

No quieren pagar

Los peajes de las autopistas se han convertido en el mejor termómetro para analizar la fiebre del sistema. En Cataluña se ha extendido la práctica de quienes no quieren pagar el peaje arguyendo que éstos ya debieron desaparecer en 2004, es decir hace ocho años. Además, y en contra de lo que el resto de los españoles suele pensar, los catalanes pagan más por conducir en este tipo de vías. Y ello porque el estado español no reinvierte en infraestructuras al mismo ritmo que lo hace en otras regiones de España. Sin embargo, cabe recordar que es Cataluña la que más aporta al gobierno de Madrid.

Más al Sur, en la Comunidad Valenciana, algunos conductores también se declaran insumisos, como hizo Josep Guia, del Partit Socialista d’Alliberament Nacional, (PSAN) al llegar al peaje de Algemesí:
«Jo no vull pagar. Vull passar sense pagar. Ja he pagat prou!». (Levante-EMV, 03/05/2012)
Según reconoce la concesionaria de autopistas Albertis, existe un vacío legal que impide sancionar a los conductores. Algunos empleados de la empresa han levantado la barrera pero dejando el semáforo en rojo con la intención evidente de que, al saltárselo, el vehículo incurra en una acción sancionable. Pero los insumisos ya lo saben y permanecen con el vehículo parado hasta que la luz verde se enciende. Es el caso de Uriel Beltrán en este vídeo:


Por su parte, desde la Generalitat catalana dicen entender el sentir de los ciudadanos al tiempo que les amenazan con multas de hasta 100 euros. Una vez más, los políticos demuestran que su sensibilidad está más próxima al capital que a los ciudadanos.

En esa línea de neoliberalismo duro coincide el representante del gobierno español:
«El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, se mostró partidario de que las autovías las paguen quienes las utilizan con su vehículo, al igual que en Francia o Alemania». (Levante-EMV, 03/05/2012)
En realidad, lo que García-Legaz propone es que las paguen sólo quienes puedan, siguiendo el credo capitalista. Y es que conducir por las autopistas viene a ser un lujo, o un robo, según se mire.

Tanto es así que cuando los conductores del centro de la península optaron por utilizar vías alternativas a las de pago o simplemente por quedarse en casa, el ministerio de Fomento se aprestó a tranquilizar a los bancos,... una vez más.
«El sector concesional y sus bancos acreedores demandan cuentas de compensación por un plazo de 15 a 20 años con el fin de ver compensado el evidente déficit de tráfico y acceder a la refinanciación de sus créditos. El hecho es que la banca quiere tener mínimas garantías de que los operadores de las autopistas pagarán sus créditos». (Cinco Días, 28/02/2012)
En cualquier caso, lo que se constata una vez más es la fuerza que adquieren las redes sociales.
«La concesionaria Abertis ha calculado que 2.500 conductores, un 1,5% de los usuarios de la AP-7 y la AP-2, han secundado la campaña #novullpagar, iniciada por un conductor que hace quince días colgó en la red social Youtube un vídeo con su negativa a pagar un peaje y los motivos que le conducían a ello». (Finanzas.com, 02/05/2012)
La acción individual puede ahora ser seguida por cientos y cientos de personas hartas de ver como se legisla en su contra y nunca se les tiene en cuenta. Los medios de comunicación tradicionales se ven entonces en la disyuntiva de sumarse al carro de la opinión pública o tratar de imponer sus mecanismos de propaganda inclinándose ante el poder que ellos mismos, como empresas que son, representan y defienden.


No hay comentarios:

Publicar un comentario