viernes, 15 de junio de 2012

El debate español: entre el falso nueve y el falso diez

En toda España y parte del extranjero debaten sobre el "falso nueve", esto es, la estrategia de jugar sin un delantero centro nato. En La Roja es Cesc Fábregas, el centrocampista del F.C. Barcelona, el encargado de interpretar dicho papel.

Hace unos días, oyendo un programa deportivo en la radio alguien dijo que los españoles sabemos mucho de alineaciones, tácticas, vestuarios, goles,... mientras que nos despreocupa o ignoramos los aspectos más importantes de la economía y la política europea y mundial.

Quise hacer la prueba y me convencí de que el comentarista tenía razón. Tras preguntar a algunos de mis vecinos vi que no eran pocos los que ignoran el significado real de perder soberanía, mientras se inflaman con el convencimiento o el deseo patriótico de que los futbolistas españoles ganen en Europa.

Tales ocurrencias las tuvo también el presidente del gobierno cuando pidió a la selección española de fútbol el triunfo en la Eurocopa:
«Un triunfo de la selección va a proporcionar un gran subidón de moral. Aparte de vuestra recompensa personal, recordad que haréis felices a mucha gente. [...] Los españoles necesitan esta alegría en estos tiempos tan complejos». (Europa Press, 01/06/2012)
Mucho más sincero parecía el seleccionador Vicente Del Bosque cuando advirtió que:
«Ganar la Eurocopa no resolverá los problemas de España». (Teinteresa.es 07/06/2012)
Los intentos por asociar los éxitos futboleros con la imagen de los políticos son más que evidentes. Basta observar la fotografía que el propio Mariano Rajoy forzó para posar con el equipo nacional. La puesta en escena de la camiseta con el número diez está muy estudiada. Ésta destaca entre los uniformes de los futbolistas y técnicos que esta vez van de azul, que casualmente es el color del Partido Popular (PP). El número de la camiseta de Rajoy simboliza la nota máxima. Imagina por un momento que estuviera por debajo del cinco: sería interpretado como un suspenso. Lo mismo si fuera el temido siete que en economía se asocia al límite que marca los bonos basura.

En todo caso, es evidente que se trata de un falso diez. Todo el mundo sabe que el verdadero diez de España es el catalán Fábregas que, aún jugando como falso nueve, ya ha empezado goleando en este torneo.

Este juego un tanto pueril de disfrazarse de futbolista se quedaría en unas risas si no fuera por las graves consecuencias que para los españoles tendrán las torpezas de Rajoy en Europa. Además de hipotecar nuestro futuro, la prima de riesgo se dispara y los europeos se irritan con el juego tramposo de nuestro falso diez.
«La calma chicha de Rajoy no sólo irrita a la UE, sino que ha hecho que los países rescatados demanden una relajación de sus rescates que podría estar en marcha. "Ningúna contrapartida" o "no afecta al déficit" son expresiones que ya han pasado factura al presidente del Gobierno. Y a la credibilidad de España». (El Huffington Post, 15/06/2012)
España podrá ganar la Eurocopa o no, pero es Europa la que nos pierde.



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