lunes, 24 de diciembre de 2012

El tió de los catalanes

A partir de esta noche y hasta el día de San Esteban, los niños catalanes harán cagar al tió. El tió de Nadal, es un simple tronco de leña, de los que se usan para alimentar el fuego de la chimenea. Se le ponen unas patas y se le pinta una cara en uno de sus extremos. Se le cubre con una manta, para que no pase frío, y también se le toca con una barretina, aunque Arcadi me advierte que esto podría ser un detalle reciente, ya que al suyo nunca se lo pusieron. Claro que de eso han pasado varias décadas.

En todo caso, el tió es un tronco mágico.

El tió viene unos quince días antes de la Navidad. Me cuenta Josep que cuando su hijo tenía seis añitos, llamó a la abuela para decirle que el tió había llegado a su casa y que se parecía mucho al que había en la de ella. Que podrían ser hasta de la misma camada. Pero que en todo caso eran dos, es decir, que cada uno cagaría en su casa.

Esta noche o mañana, al tió se le cubre con una manta y los niños lo golpean con unas varas mientras cantan una canción como ésta:
Caga tió
ametlles i torró
no caguis arangades
que són massa salades
caga torrons
que són més bons
Caga tió
ametlles i torró
si no vols cagar
et donaré un cop de bastó
Caga tió!
Debajo de la manta aparecen los regalos que, huelga decirlo, no se limitan al turrón y las almendras de la canción.

Al cagatió hay que alimentarlo. Durante los días previos, son los propios niños quienes se encargan de ello.
«Si el tió no menja, no caga» —me dice Jordina, una niña de nueve años.
Su dieta consiste en pan seco, algarrobas, mondas de naranja o de mandarinas, u otras frutas. Actualmente, hay quien le da otras cosas más ricas como chocolate. Por la noche, la comida desaparece misteriosamente.

Se trata de una costumbre familiar muy arraigada y muy antigua que muchos españoles desconocemos. Y, sin embargo, está muy extendida por Occitania y Aragón, que junto a Cataluña y Valencia formaron parte de la corona aragonesa.

Pero los valencianos, cada vez más castellanizados, ignoramos muchas cosas de nuestros vecinos de norte. A ello contribuye, sin duda, la censura televisiva que nos impide ver la TV3.

Dicha censura constituye una barrera a la información y a la cultura, una frontera. Pretendemos proteger nuestra identidad española evitando ser contaminados por la catalana. Y luego nos extraña que ellos quieran independizarse de nosotros.

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