viernes, 21 de diciembre de 2012

La verdad sobre la mula y el buey

Estas navidades los recortes llegan hasta los belenes que ya podrían prescindir del buey y la mula. A Marta se le ocurrió pensar en un espacio de acogida para estos animalitos y el resultado fue el que se muestra en la imagen tomada en un escaparate. Con esta iniciativa se pretende evitar, supongo, que acaben en el cubo de la basura.

Los hay que, sin embargo, mantienen tanto el buey como la mula en sus belenes. Me dicen que no sabemos leer al Papa. Eso será... digo yo. Según ellos, el pontífice habría dicho que aunque los Evangelios no dicen nada al respecto de la mula y el buey, él estaba convencidísimo de que allí estaban.

Claro que, al fin y al cabo, lo que diga Ratzinger no hay que tomárselo como una verdad científica. Sirve para entretener a sus fieles pero demostrar no demuestra nada.

Mi interlocutor acepta que, en efecto, leerle puede resultar muy entretenido. Pero que puestos a elegir, él nunca se leería un libro escrito por Woody Allen, por ejemplo. Lo que me deja asombrado, ya que el sentido del humor del primero dista mucho del segundo.

Uno diría, más bien, que el sentido del humor es escaso o inesistente entre los católicos cuando se trata de hablar de historia sagrada, al menos entre los fieles más escorados a la derecha. El poder eclesiástico siempre desconfió de la risa. ¿Recuerdas lo que decía Jorge de Burgos, el bibliotecario ciego de 'El nombre de la rosa'?
«En la novela se desarrolla una reflexión sobre dos modos de pensar y vivir la cultura. Burgos es la cultura de la intolerancia, paradigma del platónico "yo tengo-soy la verdad", del cristiano "Yo soy el camino, la verdad y la vida", en nombre de los cuales establece un régimen autocrático, sin permitir la risa, es decir, la duda, la discusión, el debate... simbolizados en el pretendido manuscrito aristotélico sobre la comedia-risa que reposa en la biblioteca del monasterio. Baskerville es la cultura de la risa, es la risa que sabe que en lugar del "yo tengo-soy la verdad", hay que proclamar el "yo busco la verdad", que declara que en la cultura nada es definitivo, que todo debe pernearse de un sano escepticismo y relativismo, sin ningún tipo de jacobismo y dogmatismo fundamentalistas». (SOTO POSADA, Gonzalo. 'Filosofía medieval'. Sociedad de San Pablo. Bogotá, 2007; 183)
De hecho hay quien aún le saca punta a la desaparición del buey y la mula, como hace Eneko en esta viñeta aparecida en el diario 20 minutos.

La llegada de la Navidad tiene estas cosas, que nos hacen sonreir.

Quizás deberíamo leer más a Ratzinger.



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