lunes, 4 de noviembre de 2013

Continuará...

Desde hace un tiempo sabía que tenía que escribir esta entrada.

Bien porque llegó la hora del naufragio o porque no paraba de girar en círculos, el caso es que se me hacía difícil continuar esta bitácora:¿Cuál debería ser el tema de la próxima entrada? Siendo seguidor o seguidora de ¿Navegante o náufrago? podrías decir que cualquiera: política, humanidades, historia, religión, comunicación, internet, deportes, libros, etc.

Y ya sabes, quien mucho abarca poco aprieta.

Por eso me decidí a poner un punto que no quería que fuera final: un punto seguido.

Me tomé un tiempo para reflexionar. Se trataba, como decía una antigua amiga, de dar unos pasitos hacia atrás para impulsarme y dar un salto adelante. Y en eso estoy, en intentarlo.

La travesía continúa pero ahora estará basada en un sólo tema: el conocimiento.

¿Cómo conocemos? ¿Qué podemos conocer? Son preguntas epistemológicas, es decir, pertenecientes a la teoría del conocimiento o, como algunos prefieren decir, al conocimiento del conocimiento.

Dicho de otra manera, que a partir de ahora te invito a que «filosofemos a toda vela».

O a que naufraguemos una y otra vez en la búsqueda de lo verdadero, en el Aletheia.

Así es como se llama el barco al que te invito a subir a bordo: el Aletheia. Esta palabra griega designa el acto de desvelar una verdad que permanecía oculta.

La búsqueda de la verdad implica también una búsqueda de nosotros mismos. Era Sócrates quien insistía en que:
«Una vida sin examen no merece ser vivida».
 Y, en mi caso, tenía que examinarme de nuevo. Tenía que dibujar. Tenía que dibujar viñetas.

Así que la nueva bitácora se parecerá más a un cómic, un tebeo o una historieta.
¿Y cómo acababan aquellas historias dibujadas que tanto nos gustaban de pequeños? Con un «continuará...»

Bien, pues ya estamos navegando en El náufrago del Aletheia, cuyo URL es: http://elnaufragodelaletheia.blogspot.com.es/

Nos vemos en cubierta y espero que no te marees. 


martes, 18 de junio de 2013

La penurias de los niños españoles

A la derecha le molesta que los niños pasen hambre. O más bien le molesta que se sepa. Su disposición a la acción no es inmediata. El Partido Popular (PP) le ha pedido al gobierno de Rajoy que se tome seis meses para presentar un plan contra la pobreza infantil mientras utilizaba su mayoría parlamentaria para rechazar las iniciativas que con urgencia le plantean desde los partidos de la oposición. Hay temas más prioritarios, como salvar a los bancos o encubrir a los corruptos.

La oposición exige más celeridad y eficacia. Este verano muchos niños lo pasarán mal. De hecho, en algunos lugares «ya se sabe que los niños solo comen lo que les ofrece el centro escolar». Las escuelas cierran por vacaciones. La sugerencia de la diputada Rosa Aguilar de mantener algunos de ellos abiertos, fue respondida con dureza por Susana Camarero, del PP:
«Déjense de ocurrencias y de parches; y si quieren aplíquenlas ustedes en las comunidades autónomas donde gobiernen; estamos hartos de sus ocurrencias». http://politica.elpais.com/politica/2013/06/11/actualidad/1370977157_433809.html
El diputado Joan Camprubí, de Compromís-Equo, recriminó a Camarero con estas palabras:
«Con la nevera vacía no pidan seis meses, aprueben un decreto ley, que para otros asuntos tanto utilizan».
Para Alberto Garzón de Izquierda Plural y diputado por Málaga:
«[La proposición] es vacía, vacua, y no es compatible con la política contra los pobres que [el gobierno del PP] hace con sus recortes».
Y es que resulta terriblemente paradójico que quienes promueven el enriquecimiento ilimitado de unos muy pocos a costa de empobrecer a unos muy muchos sean los que luego se escandalicen de que, en consecuencia, aparezca una gran cantidad de niños pobres. Niños españoles. Españoles que pasan hambre.

Un tema que a algunos les da para hacer bromas. El portavoz adjunto del Grupo Popular y diputado por Almería, Rafael Hernando criticaba así al gobierno andaluz:
«El resultado de 31 años de Gobierno socialista andaluz y tres modernizaciones es que los niños andaluces no tienen para comer tres veces al día». http://www.publico.es/espana/454028/un-dirigente-del-pp-dice-que-andalucia-parece-etiopia-con-la-ley-sobre-la-comida-de-los-ninos
Pero la doble moral quedó una vez más en evidencia cuando por el diario Público sabemos que medidas similares ya se están contemplando en Cataluña y para el resto de la España donde gobierna la derecha, evidenciando que son las políticas de recortes neoliberales las que provocan estas penurias a los niños españoles.

martes, 11 de junio de 2013

Apertura en Wembley

Los arcos se tensan. Las flechas se cruzan. Los mazos golpean los escudos. Ondean los estandartes. Yerguen las lanzas. Blanden las espadas. Avanzan las formaciones. Los estrategas mueven sus fichas. Suenan las cornetas. Corren los guerreros. Entran en el cuerpo a cuerpo.

Así lo narraba un diario mexicano:
13:32 Se aprecia en las pantallas un video donde dos jugadores de ajedrez mueven sus piezas.
13:33 A la "alfombra" de Wembley aparecen los "ejércitos" de cada equipo.
13:34 Los arqueros lanzan sus flechas.
13:35 Se escenifica una batalla entre alemanes.
13:39 Banderas gigantes del Bayern Múnich, Borussia Dortmund y de la UEfA Champions aparecen en medio del campo.
http://www.excelsior.com.mx/adrenalina/2013/05/25/900887
Casi más interesante que el partido fue la ceremonia previa de la final de la Champions de este año 2013. El rectángulo de juego quedó convertido en un campo de batalla donde 600 figurantes ataviados los unos de rojo y blanco, por el Bayern Munich, y los otros de amarillo y negro, por el Borusia de Dormunt, se enfrentaban simulando un combate incruento.

Un excitante ritmo musical contribuían a elevar el climax pseudobélico entre los 90.000 espectadores en las gradas. Algunos llegaron a pagar más de 700 euros por una entrada en la reventa. Estamos en crisis, dicen.

Momento estelar fue cuando Paul Breitner (1951) y Lars Ricken (1976) entraron en escena portando 'La Orejona' (la copa). Breitner es aquél legendario y polémico futbolista que junto a Beckenbauer, Müller, Maier, y Bonhoff derrotó a la 'naranja mecánica' de Johan Cruiff en la final del Mundial del 74. El mismo que acudía a los entrenamientos con el libro rojo de Mao pero que ficharía un año después por el equipo favorito del dictador Franco.

Con esta cuestionable escenificación, la FIFA nos daba la razón a quienes argüimos que el fútbol lleva implícita la escenificación de la guerra. Sólo que esta vez todo quedaba bien explícito.

Y ya con el balón en juego:
5' Se vive una intensa lucha por la posesión del balón.
Extraña forma de erradicar la violencia de los terrenos de juego.


domingo, 19 de mayo de 2013

Alonso, el abanderado

Tras ser el primero en cruzar la línea de meta después de una carrera espectacular, Fernando Alonso se prestó a hacer de abanderado durante la vuelta de honor antes de subir al podio.

Fuera un acto espontáneo o premeditado, el caso es que hizo subir la temperatura del nacionalismo español que vio como la rojigualda ondeaba triunfante sobre territorio catalán. El diario La Razón, con su tendencia a confundir sus deseos con la realidad, titulaba así su crónica: «Alonso manda en Cataluña». (CASTRO, Fran, en La Razón, 12/05/2013)

Con Artur Mas rindiendo honores al himno español, la fiebre españolista aún subió varios grados. Desde los micrófonos de Antena 3, Antonio Lobato, hagiógrafo del piloto asturiano, sugirió que el president de la Generalitat estaría pasando un mal rato para añadir después, que al sonar el himno italiano se sentiría más cómodo. De todas formas, era su obligación. Estaba obligado por el protocolo.

Pero el alboroto siguió trazando su espiral en las redes sociales cuando se supo que Alonso había sido llamado a consultas por la FIA, por vulnerar el artículo 43.3 de sus normas.

El caso es que está expresamente prohibido recoger ningún objeto una vez que se ha pasado la bandera a cuadros. De hecho, Alonso es reincidente en vulnerar esta norma. Por otra parte, no es algo habitual ver a Vettel, Hamilton u otros pasear sus respectivas banderas tras cada victoria.

A veces nos olvidamos que la Fórmula 1 no es más que un circo. Un circo muy caro donde unos pilotos privilegiados exhiben sus proezas. Algunos, como Alonso, no se conforman con ello y pretenden erigirse en abanderados de su patria.

Pero, ¿tan buen patriota es Alonso?

De todos es sabido que durante los últimos años fijó su residencia en Suiza para eludir el pago de impuestos. Es decir, para dejar de contribuir a financiar al Estado español. Aunque recientemente se supo de su intención de regresar a Oviedo, quedan dudas sobre la repercusión que ello representaría para el erario público pues «el secretismo en torno al sueldo y contrato del asturiano impide realizar un análisis más atinado». El periódico Cinco Días recoge una frase del libro Fiscalidad internacional de los deportistas, escrito por Félix Plaza:
«Desde hace unos años se ha generalizado en España la utilización de sociedades para la explotación de los derechos de imagen. En esos casos, se tributa por el impuesto de sociedades, a un tipo del 30%. En cualquier caso, suele ser habitual que estas empresas se ubiquen en territorios de baja tributación». (VIÑAS, Jaume, en Cinco Días, 27/05/2011)
Cuando el Circo de la Fórmula 1 llega a Montmeló, se pone en marcha una serie de intereses que poco tienen que ver con los de la mayoría de españoles y catalanes y sí, y mucho, con los de las grandes empresas y enormes fortunas cuyos poseedores llegan al circuito para exhibir su poder sin ningún atisbo de pudor. Muchos lo hacen a bordo de helicóptero cuyo viaje por persona está valorado en unos 900 euros.
«Antes de la crisis, alrededor de un millar de espectadores llegaba por helicóptero al circuito. El número se ha reducido, pero Emilio Botín, Juan Luis Cebrián o Ecclestone son algunos de los asistentes que siguen optando por la llegada aérea». (ORTEGA FIGUEIRAL, Javier, en El Diario.es, 11/05/2013)
Los ases del volante están acostumbrados a codearse con los magnates que apuestan por ellos. Magnates caprichosos tales como Carlos Slim, Dietrich Matschitz o el propio Botín, que ejercen de mecenas de Pérez, Vettel y Alonso, respectivamente.

Aún así, los astros no pueden vivir sin los aficionados y tal vez por eso Alonso se dirigió a ellos desde el podio para decirles:
«Sé que para muchos supone un esfuerzo por cómo está la cosa. Os damos la gracias y espero que haya muchas alegrías más este año y que lo disfrutéis, bien en el circuito o en la tele». (En La Razón, 12/05/2013)
Convendrá aclarar que las entradas para este Gran Premio de España no son nada baratas pues vienen a costar entre los 120 y 450 euros. Sólo un 30% de quienes las compran son compatriotas del piloto de Ferrari. El resto son extranjeros. La mayoría tenemos que conformarnos con asistir a esta reedición del panem et circenses frente a 'la caja tonta'.

Por eso, el gesto de pasear la bandera iba más bien dirigido a nosotros, los telespectadores españoles, que a ellos, los asistentes a la prueba. Volver a "conquistar Cataluña" por enésima vez formaba parte del espectáculo televisivo. Formaba parte del circo que nos ofrecen Alonso, Lobato y Antena 3. Porque, en cualquier caso, todo espectáculo circense que se precie necesita también de sus payasadas y "el circo de la Fórmula 1" no iba a ser una excepción.

lunes, 29 de abril de 2013

El fin de los ciclos

Hablar de fútbol en tiempos de crisis puede parecer una frivolidad. De hecho, lo es. Pero también es cierto que es de fútbol y de otras tonterías, y no de la crisis, sobre lo que la mayoría emplea su tiempo libre. No es sólo que desde el poder y los medios de comunicación nos maipulen, sino que nosotros lo preferimos así. ¿Me equivoco?

La goleadas se suceden y a la del Barça se le añadió la del Real Madrid sólo un día después. Un global de 8-1 favorable a Alemania.

A Julián Ruiz le tocaba pasar del regocijo al cabreo en 24 horas y no dudó en señalar el culpable de que el Real Madrid haya muerto:
«Sinceramente, Mourinho perdió él solito el partido, porque la goleada es todavía más grave que la del Barça. Bastante más, por la sencilla razón de que el Borussia no es el Bayern, ni aunque hiciera el mejor partido que se le recuerda, que lo hizo, pero con todas las facilidades de un equipo blanco indolente, sin pasión, sin sangre, acojonado por el pis cervecero de la grada amarilla. Una vergüenza».
Así pues, parece que Ruiz me da la razón cuando digo que el fútbol acojona. Y cuando avergüenza también.

Avergüenza si pensamos que esos tipos endiosados, adorados o no por las gradas, cobran cifras astronómicas cuando hay tanta gente que no llega a fin de mes. Siguiendo con los símiles guerreros de mi entrada anterior podríamos decir que son mercenarios. En varios países de América Latina a los futbolistas que juegan fuera de sus países les llaman legionarios.

Avergüenza cuando nos dicen que la Generalitat Valenciana derrocha el dinero de los recortes empleándolo para rescatar al Valencia Club de Fútbol.

Avergüenza saber que los clubs de fútbol tienen una deuda acumulada con el estado, es decir con nosotros, que supera los 3.600 millones de euros.

Avergüenza que el entrenador del uno de esos clubs, José Mourinho, se dedique a agredir a sus colegas delante de las cámaras. Y que encima que haya quien le ría la gracia, que los hay.

Avergüenzan tantas cosas...

Pero lo cierto es que el fútbol da también para mucha diversión. Basta con seguir al ya mentado Ruiz. ¿Qué decía apenas veinte días antes de vilipendiar a Mourinho tras la derrota contra el Borussia? Según él, el monstruo Mou...
«Es, definitivamente, el mejor entrenador del mundo que he conocido en mi vida».
Sí, se trata del mismo con cuya cita empezaba esta entrada. Entonces alababa el talento del "only-one", y además se permitía ridiculizar a quienes dudaban que lo tuviera:
«Los 'pueriles' enurgúmenos (sic) detractores de Mourinho no sabrán donde meterse».
Y es que parece demostrado que en el fútbol resulta bastante fácil pasar de ser el desaforado hooligan hagiógrafo al "pueril energúmeno detractor" que ahora no duda en certificar la muerte del Madrid de Mourinho:
«Víctima de su egolatría, de sus diferencias irreconciliables entre nacionales y extranjeros, anulado por una prensa excesivamente radical y nacionalista y sobrestimado por un equipo».
Avergüenzan tantas cosas...

jueves, 25 de abril de 2013

Cuando el fútbol acojona

Algo tendrá el fútbol cuando acapara la mayor parte de nuestras conversaciones. Algo tendrá cuando la derrota de nuestro equipo favorito nos escuece tanto. Esta semana, Barça y Real Madrid han encajado sendas goleadas en Alemania, ante el Bayern de Munich y el Borussia de Dormunt, respectivamente.

Leyendo sobre la derrota del Fútbol Club Barcelona me ha llamado la atención la jerga belicista con la que los periodistas especializados adornan sus reportajes. Los cronistas de El Mundo se mostraron especialmente ingeniosos al referirse a la derrota de su eterno rival. Fue un «Waterloo azulgrana», nos cuenta Miguel A. Herguedas. Para quien no lo sepa, Waterloo representa la derrota final de Napoleón, otro gran enemigo de España. Para Herguedas, Messi estaba fuera de combate, y la única ocasión de gol, la de Bartra, mostró «la impotencia de un Barça menor, atemorizado», tanto que «el Allianz no era un estadio, sino un festín donde se brindaba con los cráneos azulgranas». Acojonante, ¿o descojonante?

Otro compañero de fatigas del citado diario, Ángel González, titula su texto con un «Müller, Ribéry y la 'blizkrieg' aire-tierra». Aclaro para los que estáis poco puestos en temas bélicos que la blitzkrieg es como se denomina a la estrategia de guerra relámpago que los militares alemanes llevaron a los campos de batalla durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, con desigual éxito. Escribe González que:
«El Barça empezó su tiritona en Múnich con el bombardeo aéreo de la 'Luftwaffe' local, tres cabezazos dos goles —el segundo en fuera de juego—, que después remató con la 'blitzkrieg' a ras de tierra».
Esta segunda crónica no olvida hacer referencia a la estrella argentina del equipo azulgrana y lo hace en términos del juego de los barquitos, que no deja de ser una representación de un combate naval:
«Messi, tocado y hundido».
Para este periodista de El Mundo los azulgrana libraban una guerra contra el Bayen que permanecía con su «blindaje rojo intacto. Ni un solo arañazo». Más adelante el césped del Allianz Arena lo convierte en el infierno de un campo de batalla.
«En dos o tres pases, transiciones rapidísimas, la poderosa horda bávara se presentaban en el área de Valdés. Ni se encontró la forma de defenderles y, mucho menos, de cómo atacarles».
Poco a poco parece como si González se quedara sin munición y tuviera que recurrir a eufemismos más propios de la lucha cuerpo a cuerpo:
«Al otro lado estaban pletóricos Müller y Ribery, que mordían en defensa con Javi Martínez de perro de presa y todos tejiendo una telaraña impenetrable».
Así desaparece la condición humana de los jugadores que acaban convertidos en fieras, o en arañas. Si éste es el marco, no debería extrañarnos la sanción a Luis Suárez por dar un mordisco a otro futbolista.

Pero las metáforas no acaban en la guerra, sino que también discurren por la religión. Al fin y al cabo, es tradicional la alianza de la cruz y la espada, de la pólvora y el incienso. Y si bien es cierto que el césped nos lo presentan como un campo de batalla, también lo es que el propio estadio suelen identificarlo con un templo. Un templo donde se glorifica, un templo donde se sacrifica, un templo donde el público se entrega a adorar los dioses del fútbol.

Sin salir de El Mundo, Julián Ruiz, que se describe a sí mismo como «apasionado, visceral y provocador», titula su entrada como «La hecatombe del Barça» y sentencia a continuación que:
«El Barcelona fue inmolado en Múnich».
Una hecatombe o una inmolación son sinónimos de sacrificio religioso. Ruiz no se queda en los altares y baja a la arena para explicarnos el significado de sus sentencias:
«No me gusta las sentencias que hablan de fin de ciclo. Más que nada, porque los imperios no se derrumban en unos cuantos partidos, los grandes imperios se mueren poco a poco, con muchos meses de lenta caída hacia el infierno».
El recurso a hablarnos de los sacrificios, los infiernos, y los imperios que se derrumban, sirve para crear una atmósfera de miedo en torno a lo que no debería ser más que un juego. Es cuando el fútbol acojona.

Es evidente que Ruiz, que no suele ocultar su madridismo, se frotaba las manos enviando a su enemigo al infierno mientras rezaba para que su Madrid alcanzara el cielo en el altar de Wembley. Pero el Borussia también se lo ha puesto difícil.

Puede que, en los tiempos actuales, los dioses caprichosos simpaticen más con los teutones, ¿quién sabe?

lunes, 8 de abril de 2013

El papa de los gestos

Un cambio de papa siempre resulta divertido. Fumatas negras o blancas hasta que alguien exclama la consabida frase: "habemus papam".

Lo que no entiendo es por qué no lo hacen más a menudo. Tampoco estoy sugiriendo que repitan lo de Albino Luciani, alias Juan Pablo I, que apenas les duró 33 días. Me refiero, más bien, a que no alarguen tanto la agonía como hicieron con su sucesor, el polaco Karol Wojtyla, que estuvo en el cargo nada menos que 27 años. Así que lo de retirar a Joseph Ratzinger, una vez demostrada su incompetencia, ha estado mejor. Con un poco de retraso, tal vez.

He leído en algún periódico pro-católico, (¿cuál no lo es?) que la elección del nuevo papa había agradado tanto a los creyentes como a los no creyentes. Me pregunto dónde están las encuestas que lo confirmen. No estaría mal un referendum para ver qué pensamos de los sucesivos vicarios de Cristo que nos imponen, ¿verdad? Pero me olvido, obviamente, que la Iglesia es la institución menos democrática del mundo, o por lo menos la más sexista.

Así ironizaba El Barón Rojo en su cuenta de Twitter:
«Por qué habría de preocupar a los no creyentes quién es el Papa. Ni que nuestro gobierno se dejara influir por lo que opine ese señor». (@elbaronrojo, 09/03/2013)
Como consecuencia del aluvión propagandístico favorable al nuevo papa, me decidí a pedir opinión a unos y a otros. Predominaba la indiferencia. Finalmente, yo también fui preguntado aunque por creyentes fundamentalistas.

Dicen los que se ocupan de estas cosas que a periodistas y tertulianos les pilló por sorpresa. Que nadie esperaba que fuera Jorge Mario Bergoglio el elegido. Por cierto, lo fue, me dicen, por intermediación de una paloma que representa, insisten, al Espíritu Santo. Ríete tú del pajarito que se le apareció a Maduro.

La cosa es que, por primera vez en la historia, tenemos un latinoamericano al frente del Vaticano. Es más, si mi memoria no me falla, Bergoglio es el primer pontífice no europeo que se viste de blanco. ¿Será que hay algo que les preocupa en América Latina?

No entraré a comentar la polémica en torno a su presunta colaboración con la dictadura militar argentina. Aunque sí me parece digno de resaltar que mantenga una oposición tan "valiente" contra los Kirchner que no tuvo contra los uniformados.

Me interesa más bien comentar algunos aspectos algo contradictorios. Por ejemplo, que haya elegido el nombre de Francisco pese a no ser franciscano. Y que siendo jesuita, haya preferido ser un papa blanco y no un papa negro.

Por otra parte, su predilección por los gestos indica poca disposición a hacer cambios. Hay sobreactuación, es decir, prevalece lo teatral sobre lo importante. ¿Camuflaje?

Dicen que será el papa de los pobres. De momento quienes se alegran son los ricos, ¿por qué será?

Recurro de nuevo a la ironía de El Barón Rojo:
«Espero que el nuevo Papa siga luchando contra la pobreza como los anteriores, en el Vaticano no se ve ni un pobre». (@elbaronrojo, 13/03/2013)
Lo que no será es un papa de las mujeres, me temo. Aunque monjas y beatas no le faltarán en su apoyo.

Tampoco parece probable que los homosexuales se libren de la intolerancia tradicional que sufren por parte de los católicos.

Claro que...
«Igual estabais esperando un Papa comunista, proabortista y defensor de las uniones homosexuales montado en un unicornio de colores». (@elbaronrojo, 14/03/2013)
No. No caerá esa breva. Alguien dijo que no era el hombre el que definía como sería el cargo, sino el cargo lo que definiría como actuaría el hombre.

El papa Francisco I no hará nada diferente a quienes le precedieron. No hay camino de vuelta hacia el Concilio Vaticano II, eso es casi seguro.

Fue Luciani, tal vez, la última oportunidad de hacer una iglesia más cristiana y menos católica.

domingo, 31 de marzo de 2013

Morir y resucitar

El otro día nos cruzamos con mi vecino, una persona ya muy entrada en años. Nos aclaró que no se iba de paseo, sino al entierro de su amigo.
— Pues no he oído las campanas—, le comenté.
En mi pueblo las campanas tocan a muerto cada vez que alguien se muere. Lo hacen con tanta insistencia, o son tantos los difuntos, que resulta extraño comprobar que a pesar de ello mi pueblo sigue teniendo un buen número de habitantes.
— Hoy no tocan las campanas porque el señor ha muerto—, nos aclara.
Nos miramos perplejos. Sabemos que un señor ha muerto porque él mismo nos dijo que iba al entierro de su amigo. Y también sabemos que las campanas tocan cada vez que alguien fallece, ya sea un señor o una señora, o un niño o una niña

El hombre insiste:
— Es que hoy es el día en que el señor ha muerto y por eso no las tocan.
Uno aprende que las cosas no se hacen siempre de la misma manera. Los toques de difunto son diferentes según la clase del finado, que podía ser de primera, segunda, tercera, cuarta, quinta o de caridad, de párvulo o de ángel. Para los hombres hay un toque, para las mujeres otro; para los miembros del clero otro distinto, y otros si el fallecido era el párroco, el arzobispo o el papa.

De repente caigo en la cuenta de que mi vecino no se refiere a su amigo cuando dice que hoy ha muerto el señor, sino al Señor, con mayúscula. Es decir, a Jesús de Nazaret. A Jesucristo.

La muerte del Señor, con mayúscula, anula la del señor, con minúscula, que es, o era, su amigo.

Pero, anoche las campanas sí sonaron. Repicaron de tal forma que casi nos revientan los tímpanos. El motivo no era otro que anunciarnos que un señor había resucitado. Por un momento pensé en el amigo de mi vecino. Pero no, se trataba más bien del otro, del Señor con mayúscula.

Al parecer, el párroco debió pensar que eso de que alguien resucite alegraría nuestros oídos y nuestros corazones. De concedérsenos una prórroga, ¿nos alegraría la vida? ¿Qué haríamos una vez resucitados? ¿Reclamaríamos posesiones? ¿Nos darían una pensión? ¿Nos atenderían en el centro de salud? ¿De qué viviríamos? ¿Tendríamos que trabajar? ¿Podríamos tener más hijos? ¿Más amantes? ¿Veríamos los partidos de fútbol y las carreras de Fórmula 1? ¿Iríamos al cine o al teatro? ¿Conduciríamos? ¿Leeríamos los libros que dejamos empezados? ¿Seguiríamos escribiendo en el blog?

Bueno, al menos esto último ya lo intento.

sábado, 30 de marzo de 2013

Astros y fogones

He vuelto a ver 'Con un toque de canela' (2003) dirigida por Tassos Boulmetis que también escribió el guión. En ella se nos cuenta una de esas historias donde parece que pasan muchas cosas y en realidad no pasan tantas.

Son más importantes, en cambio, las cosas que se dicen los actores y las que nos cuenta el narrador.

En su película, Boulmetis nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras vidas se cocinan en la política sin que nosotros podamos intervenir en ellas. De hecho, el título original de la película es Πολίτικη Κουζίνα (Politiki Kouzina), así que no es de extrañar que la mayor parte de las escenas ocurran en las cocinas o alrededor de las mesas. Nuestros protagonistas, o son cocineros o son comensales, salvo raras excepciones.

Nuestra forma favorita de relacionamos es mientras comemos. Celebramos cumpleaños, bodas y bautizos. Concertamos cenas románticas o comidas de negocios. Conversamos en cocktails de presentación, coffe-breaks o almuerzos diplomáticos.

Por otra parte, también es cierta la afirmación del abuelo de Fanis Iakovides:
«Las relaciones sin discusiones son como las bodas sin música».
A veces las comidas no salen bien, las conversaciones se tensan, la música se para, y nos alejamos de quienes queremos.

El sitio también nos marca. No es lo mismo vivir en Atenas que hacerlo en Estambul o en Ankara. ¿De dónde somos realmente?

No hay que confundir tampoco la gastronomía con la astronomía y, sin embargo, casi tienen las mismas letras. Para rizar el rizo, nuestro protagonista reúne las cualidades de un buen gastrónomo y las de un gran astrónomo.

Y es que ver la vida desde los fogones nos da una perspectiva muy distinta a la que obtendríamos si se nos permitiera observarnos desde otro planeta. Pero, ¿si consiguiéramos cambiar nuestros puntos de vista, cambiaría también la manera en que cocinamos nuestras vidas?

Yo creo que sí.

viernes, 29 de marzo de 2013

Sobre el Proyecto Inmortalidad

La muerte nos priva de los bienes que la vida podría ofrecernos en el caso de seguir viviendo. Según Arcadi Garriga, si admitimos que la muerte es un mal en sí mismo, podemos suponer que el bien absoluto sería vivir para siempre. (GARRIGA, Arcadi. 'De la mort'. Navplamundi, 2013)

A John Martin Fischer, profesor de filosofía en la Universidad de California en Riverside (UCR), le han encargado la tarea de su vida: investigar la inmortalidad. Pero se trata de un proyecto en serio, es decir, con un presupuesto y un plazo de entrega que aunque finitos no dejan de ser dignos de tan inmensa tarea: cinco millones de dólares y tres años.
«La universidad californiana ha explicado que se trata de la subvención más grande jamás otorgada a un profesor de humanidades. En este sentido, ha explicado que la Fundación John Templeton ha financiado anteriormente la investigación en temas tales como la complejidad, la evolución, el infinito, la creatividad, el perdón, el amor y el libre albedrío». (Libertad Digital, 27/03/2013)
La pregunta a la que Fisher y su grupo de científicos tendrán que enfrentarse es la de «si el hombre puede aspirar a la vida eterna en este mundo o en otro posterior y de si merece la pena que esa opción, con los muchos avances de la medicina, llegue algún día a cristalizar, vivir de forma indefinida». (SCARPELLINI, Pablo, en El Mundo, 27/03/2013)

Según Nínro Ruíz Peña, de NoticiaCristiana.com, Fischer no cree en la vida después de la muerte, pero eso no ha impedido que la John Templeton Foundation le confíe la dirección del proyecto que financia. (RUÍZ PEÑA, Ninro, en NoticiaCristiana.com, 14/08/2012)

Norteamericano, pero nacionalizado británico, sir John Templeton (1912-2008) simpatizaba con las ideas neoliberales de Milton Friedman (1912-2006) para quien la libertad individual resulta fundamental para el progreso económico, social y espiritual. Fiel al espíritu del individualismo posesivo, Templeton murió en las Bahamas, un paraíso fiscal. Tenía inquietudes religiosas pero gozaba de una mentalidad abierta y desdeñaba las interpretaciones literales de la Biblia, tan en boga en los Estados Unidos.

Pero cuestionarnos la vida eterna es algo que los humanos ya hacíamos antes de que se escribieran las Sagradas Escrituras. De hecho, Platón ya dejó bien clara su atracción por la idea de un alma inmortal:
«Que todo lo que os he dicho del estado de las almas y de sus residencias sea aproximadamente así, creo que puede admitirse, si es cierto que el alma es inmortal, y la cosa vale la pena de correr el riesgo de creerla. Es un azar que es hermoso admitir y del cual debe uno mismo quedar encantado.». (PLATÓN, en 'Fedón o la inmortalidad del alma'. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)
La idea de tener un alma inmortal puede no resultar tan atractiva si se piensa en ello dos veces.

Vivir eternamente, pero ¿qué clase de vidas? ¿Justas o injustas? ¿Míseras o acomodadas? ¿Tristes o alegres? ¿Divertidas o aburridas? ¿Con o sin clases?

Hoy, nuestras vidas se desarrollan en un marco caracterizado por el éxito del neoliberalismo que supone acaparar la riqueza por unos pocos mientras se recorta en todo aquello que podría hacernos la vida terrenal más llevadera a unos muchos: educación, sanidad, pensiones, servicios públicos... Y ocurre que los mismos que se enriquecen y nos imponen tales recetas, como los de la Fundación Templeton, son quienes se dedican a derrochar una fortuna en investigar sobre una improbable vida en el más allá.

¿Por qué no dedicar tales recursos a estudiar cómo mejorar la vida aquí en la Tierra?



La imagen procede de este enlace: http://desmotivaciones.es/1010102/La-inmortalidad

domingo, 24 de febrero de 2013

Inmerso en las mareas

Siendo que el título de mi blog es Navegante o náufrago, considero que es una metáfora muy afortunada lo de llamarles mareas a esas masas de gente que recorren nuestras ciudades manifestándose contra los recortes y por una verdadera democracia. Algunos alargan la metáfora y hablan ya de tsunami. Pero la preguntan que muchos se hacen a pie de calle es ¿cuántos somos?

¿Se pueden medir las mareas humanas?

Debería ser fácil para esos que no paran de visualizarlas desde el helicóptero de la policía. Tomarán fotos, supongo, y luego podrían dedicarse concienzudamente a contar una por una cuántas cabezas les salen. Debería ser fácil pero, sospechosamente, les suele salir un número ridículamente escaso.

Tantas veces me habían hecho la pregunta que hace unos años me decidí a contarlos yo mismo, con mis propios medios. Se diría que estando sumergido en la marea sea más difícil que hacerlo desde un helicóptero o un balcón, y así es. Pero se puede. Eso sí, hay que hacerlo con paciencia y método.

Para ello, me recorría las manifestaciones en sentido contrario al de su marcha. Es imposible contarlos a todos, pero sí puedes llegar a saber que tal grupo de gente no son más de una centena y tal otro un millar y extrapolando te sale una cantidad bastante aproximada, aunque imperfecta. Seguro que hay otros métodos más eficaces que desconozco.

Haciéndolo así, me di cuenta de que mi estimación coincidía siempre con la de los organizadores, nunca con la de la policía. Los manifestantes que ayer recorrieron Valencia serían alrededor de 70.000, según mi criterio, mientras que los organizadores situaban la participación en unas 75.000 personas. Para la policía, en cambio, no se habrían congregado más de 12.000, según el diario LevanteEMV. Si ese dato fuera cierto, habría que considerar el despilfarro de helicóptero.

Claro que yo cuento también a los policías pues al fin y al cabo ellos también acuden, ¿o no?

Bromas aparte, no deja de ser paradójico esta obsesión por visualizar las masas como una suma de individuos y más si consideramos que la protesta va dirigida precisamente contra un sistema que glorifica la teoría del individualismo posesivo, esto es el liberalismo radical.

Y es que este sistema le conviene que nos veamos a nosotros mismos como individuos aislados y solos, desprotegidos al tiempo que egoístas, temerosos e ignorantes. Pero no somos así.

Resulta que también somos masa, somos marea, somos tsunami.



La imagen original es de Borja Sánchez para AP y aparece en El País.

jueves, 21 de febrero de 2013

Para que las fubolistas entren en el videojuego

La futbolista Verónica Boquete ha iniciado una petición de firmas en la plataforma change.org para que EA Sports incluya a mujeres jugadoras en su videojuego FIFA.

Como ella dice,
«El FIFA, de la empresa EA Sports es uno de los videojuegos más vendidos en todo el mundo. Varias generaciones han crecido jugando a este videojuego. Yo también. Pero nunca en sus veinte ediciones ha incluido ningún equipo femenino ni jugadora de fútbol. ¿Por qué no se puede jugar con una futbolista en el FIFA?».
Tampoco es que sea algo imposible dado que en otros videojuegos, de tenis por ejemplo, se incluyen tanto a hombres como a mujeres, tal como se aprecia en la imagen siguiente.

Que no aparezcan en el videojuego de fútbol más famoso sólo puede entenderse como un prejuicio cultural. De hecho, desde un punto de vista comercial, están despreciando a un público potencial considerable.

Por eso, Boquete iniste:
«Parece una tontería, pero no lo es. Incluir jugadoras en el FIFA animaría a las chicas que aman el fútbol a desarrollar su pasión y a competir para conseguir su ilusión. Incluir jugadoras en el FIFA ayudaría a normalizar la relación entre la mujer y el deporte para los chavales. Porque los que hoy juegan son los adultos de mañana». 
Pero no, no parece una tontería. ¿Quiéres firmar tú también?


martes, 19 de febrero de 2013

Una lección de fútbol (femenino)

El sábado pasado estuve presenciando un partido de fútbol en Santa Perpetua de Mogoda, cerca de Barcelona. Era un partido de fútbol femenino, con niñas de no más de 15 años.

Mi equipo, que iba de rojo, perdió contra las locales por un resultado abultado: 22-0.

Se da la circunstancia que la guardameta hizo un sinfín de paradas. Y los postes y el larguero aún evitaron que unos cuantos goles subieran al marcador.

Había mucha desigualdad sobre el campo a favor del St. Perpetua: más técnica, mejor táctica, mayor fuerza, y más banquillo. Posiblemente eran mayores, o al menos me lo parecían.

Lo sorprendente, para mí, fue observar cómo las que perdían mantenían el buen humor y el gusto de jugar por jugar. ¿Qué decía aquél cartel que ví en Valencia hace unos días? ¿Qué lo importante es ganar, y no participar?

Estas jovencitas siguieron disfrutando con el juego a pesar de que la presión del equipo contrario les impedía siquiera pasar de medio campo. Desde la banda algún padre les instruía para que jugaran con otro criterio, ignorando la presencia de la entrenadora, pero la capitana le mandó callar. En cualquier caso, era evidente que para ellas lo importante era participar.

Según la lectura habitual en los medios de comunicación cuando se habla de fútbol, el equipo local habría "machacado" o "aplastado" a las locales. Sus delanteras "habrían hecho sangre" con sus pases y "bombardeado" con sus goles. El lenguaje que emplean y empleamos en estos casos es de un belicismo que para nada se disimula.

Sin embargo, a la salida de las duchas, aún con el pelo mojado, las primeras se acercaron a las otras y entablaron una conversación francamente amistosa. Sé que ahora se comunican a través del Facebook u otras redes sociales.

¿También actúan así los chicos? Me dicen que sí, aunque tengo mis dudas.

Seguiré observando, e informando.

viernes, 8 de febrero de 2013

Corrupción: mejor no preguntar

La corrupción del partido en el gobierno de España supera el ámbito de lo estrictamente económico. Además de llevarse el dinero de todos, los responsables del PP corrompen el espíritu de la democracia al negarse a responder las preguntas que se les hacen, en la calle, en los medios o en el Parlamento.

Esta sucesión de escándalos, en la que también participan otros partidos (PSOE, CIU,...), no es sólo producto del egoísmo individual de quienes tocan poder, sino que se trata de algo más estructural. Es como si a nuestra casta política le importase poco o nada el desprestigio que ellos mismos construyen. Es como si de eso, precisamente, se tratara.

¿Cuántas veces has oído quejarse de los políticos en general? Te dirán que «no hay político bueno», o que «todos hacen lo mismo». Por eso hay a quien les vota aún a sabiendas de que no son de fiar, aunque sea para evitar que sean otros quienes salgan elegidos para gobernar.

¿Cuántas veces has oído que es la política la que lo corrompe todo? Pero lo cierto es que pocas veces se reflexiona en que para que exista la corrupción no basta con que haya alguien dispuesto a dejarse corromper: hace falta un corruptor.

El corruptor podría ser un político, evidentemente, pero éstos suelen adoptar el papel de corrompidos.

Los que corrompen nuestra sociedad son quienes ostentan el verdadero poder que no es otro que el económico. Los intereses de clase, los grandes negocios, las recalificaciones, las exenciones de impuestos, la impunidad ante la ley, las privatizaciones, la amnistía fiscal,... es cosa de ricos. Los pobres, los trabajadores, las clases medias, e incluso muchos de los que se consideran clase alta no pueden disfrutar de tales privilegios.

A los poderosos y a sus políticos a sueldo (o sobresueldo) les molesta la política e insisten en «todos los políticos son iguales» a fin de desanimarnos en la búsqueda de los honestos, que haberlos haylos. Mientras que el pueblo denuncia en las plazas que «le llaman democracia y no lo es», pero lo que corruptores y corrompidos realmente pretenden es que la democracia deje de serlo... del todo.

Porque, al fin y al cabo, desprestigiar la política es desprestigiar la democracia.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Participar o ganar

Vivimos en tiempos confusos donde los significados cambian según quién los emite o en qué medio aparecen. La publicidad manipula palabras e imágenes invitándonos a comprar, por supuesto, pero también a reflexionar, aunque ese no sea su objetivo. Sus mensajes a veces nos indignan y otras nos hacen sonreír.

Con motivo de las Rebajas apareció esta señal en la plaza del Ayuntamiento de Valencia. Según Arena, un centro comercial, lo importante ya no es participar, sino ganar. Para hacerlo más provocativo tacharon la palabra "participar" de la frase original y la sustituyeron por "ganar". La frase original rezaba así:
«The important thing in the Olympic Games is not winning but taking part, for the essential thing in life is not conquering but fighting well».
Y digo rezaba porque se le atribuye al obispo de Pensilvania, un tal Ethelbert Talbot (1848-1928), que la pronunció en su sermón durante una misa que tuvo lugar en Londres, en 1908, en los Juegos Olímpicos. Se ve que al barón Pierre de Coubertin (1863-1937) le emocionó y la convirtió en su eslogan para las sucesivas olimpiadas. El fundador de tales eventos la resumió así:
«Lo esencial no es ganar, sino participar».
Sabiendo ésto, no nos extrañará que la otra célebre frase olímpica, "citius, altius, fortius" (más rápido, más alto, más fuerte), la dijera un sacerdote dominico, Henri Didon (1840-1900), en un discurso de 1891. El dominico, el obispo y el propio barón trataban bienintencionadamente de que el espíritu de superación física y el placer de jugar por jugar prevalecieran sobre la idea de ganar y derrotar a los otros como sea.

Dicen que al barón Pierre de Coubertin le costó mucho convencer a sus contemporáneos de que captaran su idea. ¿La captaron? En todo caso, con el consumismo de la segunda parte del siglo XX las Olimpiadas no tardaron en convertirse en un gran negocio del espectáculo donde se glorifica la competitividad urbi et orbi.

Volviendo al mensaje de Arena, se nos dice que lo importante es ganar ¿pero quién gana en las rebajas? Es lo que se pregunta Esther Vivas en su blog, donde explica por qué comprar barato sale caro:
«¿Es realmente tan barato aquello que compramos? ¿Qué se esconde detrás de prendas de vestir y aparatos electrónicos? ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con nuestra compra? A menudo lo que parece barato puede resultar muy caro».
Para Talbot, lo esencial en la vida era luchar bien. Minimizaba la idea de ganar y, sin embargo, seguía insistiendo en la lucha, en la competitividad. Pero, ¿tan necesario es que compitamos los unos contra los otros? ¿No es eso lo que nos lleva a sufrir las crisis, cuando no las guerras? ¿Por qué no ponemos el énfasis en una filosofía del compartir, en vez de la de ganar? ¿Por qué no buscar el bienestar de todos en vez del enriquecimiento individual de unos muy pocos?

Una buena pregunta para hacérsela a Didon o a Talbot, o tal vez al barón... si es que nos vemos en el más allá.


jueves, 10 de enero de 2013

Rajoy no convence

Me sorprendió comprobar durante las pasadas navidades que el presidente Rajoy está siendo muy cuestionado precisamente por quienes le votaron.

Por un momento pensé que el actual inquilino de la Moncloa se había escorado tanto hacia lo que "los mercados" le piden que hasta los conservadores católicos y los neoliberales acérrimos empezaban a considerar los riesgos enormes de seguir el rumbo por él marcado.

¿Seré ingenuo? Es justo lo contrario: la derecha le exige que actúe con mayor contundencia en los recortes, que privatice más y más rápido, que emplee la violencia contundentemente contra manifestantes y huelguistas, que intimide a los separatistas, que aplique una censura estricta contra quienes cuestionen al sistema o a Dios,... En otras palabras, que se deje de indeciosiones y que ejerza el poder que le da tener mayoría absoluta.

Me confiesan que, para ellos, no hay en estos momentos un partido que les represente. Las alternativas no las van a buscar en los partidos de centroderecha como el PSOE o UPyD y, por ello, cabe pensar que su ideología estaría mejor representada en las políticas de George W. Bush, o tal vez en un retorno al nacionalcatolicismo que experimentamos durante cuarenta años con Francisco Franco como dictador.

Que el fascismo está llamando a la puerta es algo que a algunos no nos sorprende. Lo quieren los sectores más católicos y más monárquicos que sólo creen en la democracia mientras ésta no sea real, que es lo que ahora se exige desde las plazas del movimiento 15M.

La otra derecha, la más neoliberal, sueña con las teorías anarcocapitalistas. Me recomiendan leer a Ludwig von Mises (1881-1973), a Friedrich von Hayek (1899-1992) o a Milton Friedman (1912-2006), los dos últimos galardonados con el premio Nobel de economía en 1974 y 1976 respectivamente. Como si no los conociera...

Uno diría que Rajoy se queda sin amigos, pero que no cunda el pánico: ello no significa que se quede sin votantes. Con mayor sorpresa aún, me encuentro con gente, de recursos mucho más limitados que los que mencioné más arriba, que siguen apoyando sus políticas. Se han tragado la propaganda que insiste en aquello de que «hemos vivido por encima de nuestras posibilidades» y creen que los recortes son necesarios pero que afectarán a otros, no a ellos.

La efectividad del mensaje neoliberal es tal que hasta un homosexual llegó a decirme que estaba a favor de la represión violenta que aplica el ministro Fernández Díaz o el conseller Felip Puig. Para nada teme que puedan volverse en su contra.

Puede que Rajoy no convenza, o puede que sí. Depende...

miércoles, 9 de enero de 2013

La utopía comienza con un No

Para Juan Bonilla es fácil:
«Sólo hay que decir No». [1]
Y «No» es justamente la primera palabra que dice Caesar, el personaje principal de 'El origen del planeta de los simios' (2011). La escena coincide con el momento en que el simio arrebata el arma a su carcelero y comienza la revolución.

No deja de ser paradójico que un largometraje de alto presupuesto producido en Hollywood sea el que retrate la situación a la que se ven expuestos actualmente millones de personas en el mundo. Una clase dominante cegada por el beneficio inmediato maltrata sin piedad al resto de población a la que le recorta todos los derechos. Esa clase inferior, que en la película son los simios, en la realidad son el 99% de los humanos.

La solución está en el lenguaje. Los simios de la película se sienten débiles y deprimidos mientras permanecen aislados en sus jaulas. Es cuando se comunican, cuando conversan entre ellos, que empiezan a tomar conciencia de quienes son. Toman conciencia de clase, y en la unión encuentran su fuerza.

Volviendo a Bonilla, éste explicaba que:
«Diciendo No, es como se comienza el camino hacia una utopía pequeña, sin grandilocuencias, una utopía que entienda que lo único que importa es la vida, y que sólo se vive una vez, y que vivir mejor no significa estar constantemente aplastado por facturas y posesiones y rutinas y deseos creados por la publicidad y maquinitas que según dicen nos mantienen conectados con el mundo y entretenidos (entretener significa que dejemos de hacer lo que estamos llamados a hacer para dedicarnos a otra cosa, que es lo que le interesa al Capital».
Los humanos de la película dominan la tecnología pero les pierde la avaricia. A los simios, en cambio, les basta decir No. Les basta con saber que es lo que no quieren y a partir de ahí salir a buscar qué es lo que les interesa. El homo sapiens ya no es el hombre que sabe, sino el hombre que está distraído por los medios de comunicación, por los políticos, por la publicidad, por la sociedad del espectáculo.

¿Entendemos lo que nos dice Bonilla? ¿Lo que nos dice Caesar? O sólo vemos en ellos utopías, o quimeras, que suena más borbónico.

El mensaje no es nuevo. En 1576 se publicó el 'Discurso sobre la servidumbre voluntaria o el Contra uno', escrito por Étienne de la Boétie. De este breve texto destaco el siguiente párrafo:
«Por el momento, querría solamente comprender cómo puede ser que tantos hombres, burgos, ciudades y naciones soporten a veces a un único tirano que no tiene más poder que el que ellos le dan, que sólo puede perjudicarles porque ellos lo aguantan, que no podría hacerles ningún mal si no prefiriesen sufrirle a contradecirle».
En esta época de neoliberalismo que nos ha tocado vivir, identificamos «El Uno» en ese 1% de la población que tiene lo que el 99% necesita.

En su último libro, 'El precio de la desigualdad', Stiglitz denuncia que:
«Las riquezas que se han acumulado en lo más alto se han producido a expensas de los de más abajo».
Y lo han conseguido, evidentemente, porque nadie les ha dicho «No».


[1] BONILLA, Juan. «Utopía sin grandilocuencia» en 'Utopías'. Editorial El Páramo. Córdoba, 2012
[2] STIGLITZ, Joseph E. 'El precio de la desigualdad'. Taurus-Santillana. Madrid, 2012