miércoles, 9 de enero de 2013

La utopía comienza con un No

Para Juan Bonilla es fácil:
«Sólo hay que decir No». [1]
Y «No» es justamente la primera palabra que dice Caesar, el personaje principal de 'El origen del planeta de los simios' (2011). La escena coincide con el momento en que el simio arrebata el arma a su carcelero y comienza la revolución.

No deja de ser paradójico que un largometraje de alto presupuesto producido en Hollywood sea el que retrate la situación a la que se ven expuestos actualmente millones de personas en el mundo. Una clase dominante cegada por el beneficio inmediato maltrata sin piedad al resto de población a la que le recorta todos los derechos. Esa clase inferior, que en la película son los simios, en la realidad son el 99% de los humanos.

La solución está en el lenguaje. Los simios de la película se sienten débiles y deprimidos mientras permanecen aislados en sus jaulas. Es cuando se comunican, cuando conversan entre ellos, que empiezan a tomar conciencia de quienes son. Toman conciencia de clase, y en la unión encuentran su fuerza.

Volviendo a Bonilla, éste explicaba que:
«Diciendo No, es como se comienza el camino hacia una utopía pequeña, sin grandilocuencias, una utopía que entienda que lo único que importa es la vida, y que sólo se vive una vez, y que vivir mejor no significa estar constantemente aplastado por facturas y posesiones y rutinas y deseos creados por la publicidad y maquinitas que según dicen nos mantienen conectados con el mundo y entretenidos (entretener significa que dejemos de hacer lo que estamos llamados a hacer para dedicarnos a otra cosa, que es lo que le interesa al Capital».
Los humanos de la película dominan la tecnología pero les pierde la avaricia. A los simios, en cambio, les basta decir No. Les basta con saber que es lo que no quieren y a partir de ahí salir a buscar qué es lo que les interesa. El homo sapiens ya no es el hombre que sabe, sino el hombre que está distraído por los medios de comunicación, por los políticos, por la publicidad, por la sociedad del espectáculo.

¿Entendemos lo que nos dice Bonilla? ¿Lo que nos dice Caesar? O sólo vemos en ellos utopías, o quimeras, que suena más borbónico.

El mensaje no es nuevo. En 1576 se publicó el 'Discurso sobre la servidumbre voluntaria o el Contra uno', escrito por Étienne de la Boétie. De este breve texto destaco el siguiente párrafo:
«Por el momento, querría solamente comprender cómo puede ser que tantos hombres, burgos, ciudades y naciones soporten a veces a un único tirano que no tiene más poder que el que ellos le dan, que sólo puede perjudicarles porque ellos lo aguantan, que no podría hacerles ningún mal si no prefiriesen sufrirle a contradecirle».
En esta época de neoliberalismo que nos ha tocado vivir, identificamos «El Uno» en ese 1% de la población que tiene lo que el 99% necesita.

En su último libro, 'El precio de la desigualdad', Stiglitz denuncia que:
«Las riquezas que se han acumulado en lo más alto se han producido a expensas de los de más abajo».
Y lo han conseguido, evidentemente, porque nadie les ha dicho «No».


[1] BONILLA, Juan. «Utopía sin grandilocuencia» en 'Utopías'. Editorial El Páramo. Córdoba, 2012
[2] STIGLITZ, Joseph E. 'El precio de la desigualdad'. Taurus-Santillana. Madrid, 2012

2 comentarios:

ReBootEurope dijo...

Ei, m'alegro de poder-te tornar a llegir i de que tu t'hagis passat per la Boétie. Sembla ser que encara hi ha esperances de rescarte de les roges mans que t'han cegat i fer-te veure la llum del liberalisme hahahaha

Plácido Navarro dijo...

Y yo me alegro de contar con tu sentido del humor. Efectivamente, el discurso de La Boétie ha servido a unos y a otros para justificar sus puntos de vista. Hay quienes lo leen bajo la luz cegadora del individualismo posesivo, es decir, del liberalismo.

No obstante sigue siendo válido para decirle No a quienes pervierten la democracia con la fuerza del dinero y la propaganda a través de unos medios de comunicación monopolizados.

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