domingo, 24 de febrero de 2013

Inmerso en las mareas

Siendo que el título de mi blog es Navegante o náufrago, considero que es una metáfora muy afortunada lo de llamarles mareas a esas masas de gente que recorren nuestras ciudades manifestándose contra los recortes y por una verdadera democracia. Algunos alargan la metáfora y hablan ya de tsunami. Pero la preguntan que muchos se hacen a pie de calle es ¿cuántos somos?

¿Se pueden medir las mareas humanas?

Debería ser fácil para esos que no paran de visualizarlas desde el helicóptero de la policía. Tomarán fotos, supongo, y luego podrían dedicarse concienzudamente a contar una por una cuántas cabezas les salen. Debería ser fácil pero, sospechosamente, les suele salir un número ridículamente escaso.

Tantas veces me habían hecho la pregunta que hace unos años me decidí a contarlos yo mismo, con mis propios medios. Se diría que estando sumergido en la marea sea más difícil que hacerlo desde un helicóptero o un balcón, y así es. Pero se puede. Eso sí, hay que hacerlo con paciencia y método.

Para ello, me recorría las manifestaciones en sentido contrario al de su marcha. Es imposible contarlos a todos, pero sí puedes llegar a saber que tal grupo de gente no son más de una centena y tal otro un millar y extrapolando te sale una cantidad bastante aproximada, aunque imperfecta. Seguro que hay otros métodos más eficaces que desconozco.

Haciéndolo así, me di cuenta de que mi estimación coincidía siempre con la de los organizadores, nunca con la de la policía. Los manifestantes que ayer recorrieron Valencia serían alrededor de 70.000, según mi criterio, mientras que los organizadores situaban la participación en unas 75.000 personas. Para la policía, en cambio, no se habrían congregado más de 12.000, según el diario LevanteEMV. Si ese dato fuera cierto, habría que considerar el despilfarro de helicóptero.

Claro que yo cuento también a los policías pues al fin y al cabo ellos también acuden, ¿o no?

Bromas aparte, no deja de ser paradójico esta obsesión por visualizar las masas como una suma de individuos y más si consideramos que la protesta va dirigida precisamente contra un sistema que glorifica la teoría del individualismo posesivo, esto es el liberalismo radical.

Y es que este sistema le conviene que nos veamos a nosotros mismos como individuos aislados y solos, desprotegidos al tiempo que egoístas, temerosos e ignorantes. Pero no somos así.

Resulta que también somos masa, somos marea, somos tsunami.



La imagen original es de Borja Sánchez para AP y aparece en El País.

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