miércoles, 6 de febrero de 2013

Participar o ganar

Vivimos en tiempos confusos donde los significados cambian según quién los emite o en qué medio aparecen. La publicidad manipula palabras e imágenes invitándonos a comprar, por supuesto, pero también a reflexionar, aunque ese no sea su objetivo. Sus mensajes a veces nos indignan y otras nos hacen sonreír.

Con motivo de las Rebajas apareció esta señal en la plaza del Ayuntamiento de Valencia. Según Arena, un centro comercial, lo importante ya no es participar, sino ganar. Para hacerlo más provocativo tacharon la palabra "participar" de la frase original y la sustituyeron por "ganar". La frase original rezaba así:
«The important thing in the Olympic Games is not winning but taking part, for the essential thing in life is not conquering but fighting well».
Y digo rezaba porque se le atribuye al obispo de Pensilvania, un tal Ethelbert Talbot (1848-1928), que la pronunció en su sermón durante una misa que tuvo lugar en Londres, en 1908, en los Juegos Olímpicos. Se ve que al barón Pierre de Coubertin (1863-1937) le emocionó y la convirtió en su eslogan para las sucesivas olimpiadas. El fundador de tales eventos la resumió así:
«Lo esencial no es ganar, sino participar».
Sabiendo ésto, no nos extrañará que la otra célebre frase olímpica, "citius, altius, fortius" (más rápido, más alto, más fuerte), la dijera un sacerdote dominico, Henri Didon (1840-1900), en un discurso de 1891. El dominico, el obispo y el propio barón trataban bienintencionadamente de que el espíritu de superación física y el placer de jugar por jugar prevalecieran sobre la idea de ganar y derrotar a los otros como sea.

Dicen que al barón Pierre de Coubertin le costó mucho convencer a sus contemporáneos de que captaran su idea. ¿La captaron? En todo caso, con el consumismo de la segunda parte del siglo XX las Olimpiadas no tardaron en convertirse en un gran negocio del espectáculo donde se glorifica la competitividad urbi et orbi.

Volviendo al mensaje de Arena, se nos dice que lo importante es ganar ¿pero quién gana en las rebajas? Es lo que se pregunta Esther Vivas en su blog, donde explica por qué comprar barato sale caro:
«¿Es realmente tan barato aquello que compramos? ¿Qué se esconde detrás de prendas de vestir y aparatos electrónicos? ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con nuestra compra? A menudo lo que parece barato puede resultar muy caro».
Para Talbot, lo esencial en la vida era luchar bien. Minimizaba la idea de ganar y, sin embargo, seguía insistiendo en la lucha, en la competitividad. Pero, ¿tan necesario es que compitamos los unos contra los otros? ¿No es eso lo que nos lleva a sufrir las crisis, cuando no las guerras? ¿Por qué no ponemos el énfasis en una filosofía del compartir, en vez de la de ganar? ¿Por qué no buscar el bienestar de todos en vez del enriquecimiento individual de unos muy pocos?

Una buena pregunta para hacérsela a Didon o a Talbot, o tal vez al barón... si es que nos vemos en el más allá.


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