domingo, 19 de mayo de 2013

Alonso, el abanderado

Tras ser el primero en cruzar la línea de meta después de una carrera espectacular, Fernando Alonso se prestó a hacer de abanderado durante la vuelta de honor antes de subir al podio.

Fuera un acto espontáneo o premeditado, el caso es que hizo subir la temperatura del nacionalismo español que vio como la rojigualda ondeaba triunfante sobre territorio catalán. El diario La Razón, con su tendencia a confundir sus deseos con la realidad, titulaba así su crónica: «Alonso manda en Cataluña». (CASTRO, Fran, en La Razón, 12/05/2013)

Con Artur Mas rindiendo honores al himno español, la fiebre españolista aún subió varios grados. Desde los micrófonos de Antena 3, Antonio Lobato, hagiógrafo del piloto asturiano, sugirió que el president de la Generalitat estaría pasando un mal rato para añadir después, que al sonar el himno italiano se sentiría más cómodo. De todas formas, era su obligación. Estaba obligado por el protocolo.

Pero el alboroto siguió trazando su espiral en las redes sociales cuando se supo que Alonso había sido llamado a consultas por la FIA, por vulnerar el artículo 43.3 de sus normas.

El caso es que está expresamente prohibido recoger ningún objeto una vez que se ha pasado la bandera a cuadros. De hecho, Alonso es reincidente en vulnerar esta norma. Por otra parte, no es algo habitual ver a Vettel, Hamilton u otros pasear sus respectivas banderas tras cada victoria.

A veces nos olvidamos que la Fórmula 1 no es más que un circo. Un circo muy caro donde unos pilotos privilegiados exhiben sus proezas. Algunos, como Alonso, no se conforman con ello y pretenden erigirse en abanderados de su patria.

Pero, ¿tan buen patriota es Alonso?

De todos es sabido que durante los últimos años fijó su residencia en Suiza para eludir el pago de impuestos. Es decir, para dejar de contribuir a financiar al Estado español. Aunque recientemente se supo de su intención de regresar a Oviedo, quedan dudas sobre la repercusión que ello representaría para el erario público pues «el secretismo en torno al sueldo y contrato del asturiano impide realizar un análisis más atinado». El periódico Cinco Días recoge una frase del libro Fiscalidad internacional de los deportistas, escrito por Félix Plaza:
«Desde hace unos años se ha generalizado en España la utilización de sociedades para la explotación de los derechos de imagen. En esos casos, se tributa por el impuesto de sociedades, a un tipo del 30%. En cualquier caso, suele ser habitual que estas empresas se ubiquen en territorios de baja tributación». (VIÑAS, Jaume, en Cinco Días, 27/05/2011)
Cuando el Circo de la Fórmula 1 llega a Montmeló, se pone en marcha una serie de intereses que poco tienen que ver con los de la mayoría de españoles y catalanes y sí, y mucho, con los de las grandes empresas y enormes fortunas cuyos poseedores llegan al circuito para exhibir su poder sin ningún atisbo de pudor. Muchos lo hacen a bordo de helicóptero cuyo viaje por persona está valorado en unos 900 euros.
«Antes de la crisis, alrededor de un millar de espectadores llegaba por helicóptero al circuito. El número se ha reducido, pero Emilio Botín, Juan Luis Cebrián o Ecclestone son algunos de los asistentes que siguen optando por la llegada aérea». (ORTEGA FIGUEIRAL, Javier, en El Diario.es, 11/05/2013)
Los ases del volante están acostumbrados a codearse con los magnates que apuestan por ellos. Magnates caprichosos tales como Carlos Slim, Dietrich Matschitz o el propio Botín, que ejercen de mecenas de Pérez, Vettel y Alonso, respectivamente.

Aún así, los astros no pueden vivir sin los aficionados y tal vez por eso Alonso se dirigió a ellos desde el podio para decirles:
«Sé que para muchos supone un esfuerzo por cómo está la cosa. Os damos la gracias y espero que haya muchas alegrías más este año y que lo disfrutéis, bien en el circuito o en la tele». (En La Razón, 12/05/2013)
Convendrá aclarar que las entradas para este Gran Premio de España no son nada baratas pues vienen a costar entre los 120 y 450 euros. Sólo un 30% de quienes las compran son compatriotas del piloto de Ferrari. El resto son extranjeros. La mayoría tenemos que conformarnos con asistir a esta reedición del panem et circenses frente a 'la caja tonta'.

Por eso, el gesto de pasear la bandera iba más bien dirigido a nosotros, los telespectadores españoles, que a ellos, los asistentes a la prueba. Volver a "conquistar Cataluña" por enésima vez formaba parte del espectáculo televisivo. Formaba parte del circo que nos ofrecen Alonso, Lobato y Antena 3. Porque, en cualquier caso, todo espectáculo circense que se precie necesita también de sus payasadas y "el circo de la Fórmula 1" no iba a ser una excepción.

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